Los bloques de pisos como herramienta del capitalismo

Un ejemplo

Siempre lees algo nuevo y no terminas de sorprenderte de las cosas que fomentan llegar a una situación como la que padecemos actualmente. Y no se trata de especulaciones, sino de estudios realizados con metodología científica e interpretados luego de manera racional. ¿Quiere decir eso que me los creo? No, pero suenan bien.

El caso es que la Universidad de Jersualem publicó un estudio que demostraba que la existencia de edificios de pisos, especialmente los más altos, disminuían las probabilidades de encuentro y relación social entre los vecinos, lo que redundaba de manera inevitable en una menor cohesión social y en una menor capacidad de unirse o coordinarse  de cara a realizar acciones sociales o protestas.

Se llega así a la paradoja de que la aglomeración aísla, pues reduce los espacios de encuentro o interacción, fomentando los roces negativos y las desconfianzas más que al amistad y la cooperación.

El otro tipo de poblamiento que tiene efectos parecidos es de las casas aisladas, con un gran terreno. Cuanto mayor es el terreno de estos chalés, más difícil resulta que se encuentren los vecinos y establezcan lazos sociales, lo mismo que cuanto menores sean los servicios comunes compartidos, como piscinas, actos culturales, alumbrado, etc.

Esta es la razón, seguramente, de que en EEUU se fomente las viviendas unifamiliares, peor caso nunca con servicios comunes.

Por lo demás, es casi obvio: las pequeñas comunidades como pueblos y ciudades menores son los lugares donde l poder del Estado y del capital se ven más atenuados. No en vano, en los pueblos, ni el Estado es capaz de mantener un control absoluto.

¿Aprenderemos algo?

 

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Gastar cuando no se debe. La espada, la pared y su p… madre.

Ir a pedir por ahí no mejora las cosas...

Está claro: gastar cuando no se debe significa dejar de gastar, también cuando no se debe. Ahora sería el momento de aumentar el gasto, pero resulta que no tenemos con qué. ¿Y qué hacemos?

Sigo bastantes debates en los que se discute si la austeridad va a sacarnos de la crisis, y lo cierto es que creo que la contracción del gasto va a empeorar las cosas. El camino es sencillo de entender: si en un momento de escasa demanda el Estado no pone dinero a circular, tanto los negocios como los empresarios verán aún más reducida la demanda, habrá más paro y aún menos recaudación de impuestos, por lo que la recesión se agravará.

Lo que casi nadie hace es analizar la premisa contraria. Si estamos de acuerdo en que recortar gastos agrava la crisis, ¿qué sucede si mantenemos los gastos o los aumentamos?

Pues lo cierto es que parece todavía peor. Si pudiésemos imprimir dinero y devaluar la moneda, sería una salida viable (aunque muy mala), pero como lo cierto es que no podemos hacer tal cosa, la pregunta que hay que plantearse es de dónde sacamos ese dinero para seguir gastando lo que no tenemos.

Hay varias posibilidades:

-Pedir prestado: eso es lo que se ha hecho hasta ahora, pero como la cosa se ha puesto fea, los que tienen el dinero no lo quieren prestar o piden unos intereses apabullantes, que convierten la deuda en una esclavitud. Además, si no les dejamos claro cual va a ser el momento en que se les devolverá el dinero, es normal que no quieran prestar, porque empiezan a  vernos como el amigo yonky que siempre pide pero nunca devuelve, porque se mete al cuerpo todo Euro que pilla. Y nos ven así porque eso es exactamente lo que hemos hecho en los buenos tiempos, cuando teníamos pasta.

-Subir los impuestos: esto estaba muy bien cuando los gobiernos mandaban algo, pero como ahora el dinero se puede marchar a otro lado y los gobiernos no pueden salir de sus fronteras, resulta que cualquier subida de impuestos termina en una pedorreta de los ricos desde el otro lado de la frontera. Nos guste o no, es lo que hay: nuestros votos sólo pueden elegir al Gobierno de nuestro país, peor el dinero puede cambiar de país con un click de ordenador. En esas circunstancias, hay que tratar a los billetes como si fuesen aves migratorias. O sea, tocarles poco los huevos…

Obviamente, lo que se tenía que haber hecho era ahorrar en los buenos tiempos y gastar en los malos, pero como se gastó cuando no se tenía que gastar, ahora no hay modo de seguir gastando, y ahora es cuando hace falta. La solución es tragarse la crisis o convencer a los que nos pueden prestar de que tenemos serias intenciones de devolver los préstamos. Por ejemplo, dejando de ser el yonky del que hablaba antes y metiéndonos en algún programa de rehabilitación…

Desde luego, las manifas pidiendo el derecho a seguir gastando lo que no tenemos no van a ayudar gran cosa, me temo…

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El pavo como símbolo de los mercados financieros

Lehman Father's

Algunos ya lo habréis oído antes, pero una buena manera de ilustrar lo que es la confianza en el futuro y el funcionamiento de los mercados, esos emperadores actuales, es la vida de un pavo. Un pavo cualquiera.

El pavo nace en una granja, o en una incubadora industrial. Mira a su alrededor, y no ve a nadie. Entonces un bicho enorme y feísimo lo atrapa, y está seguro de que se lo comerá. Pero no se lo come, sino que lo mete en una jaula con otros muchos pavitos como él, y allí, hacinado, esperando morir en cualquier momento, pasa unas cuantas horas con el corazón acelerado, hasta que se ve al aire libre, en un lugar donde pasan muchos monstruos peludos y grandotes.

Después de un tiempo horrible, el bicho enorme vuelve agarrarlo, por las patas y por el cuello, y el pavo vuelve a despedirse de la vida.Pero no: lo meten en un sitio oscuro y luego lo agitan durante un rato en un lugar ruidoso, hasta que lo dejan en un corral, donde hay otros animales parecidos a él, pero más grandes, y a los que oye llamar gallinas.

¿Cual es en ese momento la confianza del pavo en el futuro? NINGUNA.

Pero consigue sobrevivir a .aquel día del horror, y el segundo día es un poco menos malo. El bicho enorme y horrible le da de comer por la mañana, y aparta a las gallinas que le molestan. Incluso impide que el perro, otro monstruo, se acerque a él.

Y el tercer día es un poco mejor, porque se empieza a acostumbrar a su nuevo hogar.

Y poco a poco el pavo va creciendo, siempre bien alimentado y bien cuidad. Y su confianza en el futuro crece al mismo tiempo que va creciendo él. Porque vive tranquilo, sin sobresaltos, y se ha hecho el más grande y orgulloso del corral. Lo tratan mejor que a nadie y las gallinas ni se atreven a acercarse.

Su optimismo y su confianza en el futuro y en sus propias fuerzas crecen si parar.

¿Y cual es el día de mayor fuerza, confianza y optimismo en el futuro del pavo?

La víspera de Nochebuena, por supuesto…

Pues con los mercados financieros sucedió lo mismo. Y así estamos…

 

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Por qué siempre hacen jefe al más tonto o al más vago

Vale por un ascenso

Quien lea el título puede pensar que voy a lanzarme a una disertación llorona, una más, sobre lo injusto que es el mundo y lo poco que se valora a las personas que trabajan y se esfuerzan. Pero no: lo que voy a tratar es de racionalizar el hecho de que en cualquier organización jerárquica, y en las condiciones de trabajo actuales, es NORMAL que se ascienda al más tonto o al más vago.

Partamos de dos premisas, que no tiene que ser necesariamente ciertas, pero que considero muy habituales:

– Para una producción constante, la cantidad de trabajo en una empresa es menguante, ya sea por las mejoras tecnológicas o por la experiencia que van adquiriendo los trabajadores, lo que los hace ser más productivos. La plantilla, sin embargo, no puede ser menguante al mismo ritmo.

-Si los trabajadores tiene cierto grado de experiencia y de habilidad, los jefes siguen siendo necesarios, pero no añaden gran cosa a un proceso productivo de sobra conocido por los trabajadores. De hecho, en las cooperativas no hay prácticamente jefes y como todo el mundo sabe lo que tiene que hacer, casi ni se nota. Hay sólo encargados o responsables de ciertos controles.

Con semejantes premisas,  poneos en el lugar del patrón. Se jubila un capataz, o se marcha a otra empresa, ¿Y a quién nombráis en su lugar? ¿Al mejor trabajador, que está sacando adelante la faena? ¿O nombraréis al que es un inútil y no está produciendo gran cosa?

Pues depende:

Debemos tener en cuenta que un trabajador produce X en el puesto 1 y va a producir Y en el puesto 2. Un ascenso tiene que suponer un beneficio para la empresa, así que cuanto más produjera el trabajado en el puesto 1, más pequeña es la X que restamos, y cuanto más vaya a producir en el puesto 2 mayor es la Y que sumamos. Es simple, pero resulta perverso. Y vamos a ver por qué:

-Si la empresa está correctamente gestionada, conoceréis las capacidades de cada trabajador y nombraréis de jefe al que sepáis que tiene mayor capacidad de liderazgo, para que sume más en el puesto 2. Pero en caso de igualdad, se elige  al que menos esté produciendo ahora, pues restaremos menos X..

-Si la empresa está mal gestionada, nombraréis como jefe al que menos reste al retirarlo de supuesto actual (al más inútil o al más vago), pues sabéis de sobra que un jefe nuevo no sumará gran cosa, y lo que tratáis de evitar es que reste.

Y ahí es donde voy con este artículo: en España se asciende normalmente al más inútil o al más vago porque una buena parte de las empresas españolas están pésimamente gestionadas y pésimamente planificadas. La baja productividad de los españoles no viene  de que se trabaje poco y mal (que algo habrá), sino de que la mayor parte de los empresarios no tienen ni la más remota idea de organización del trabajo y se limitan a mandar por el simple hecho de haber puesto el capital, sin darse cuenta de que el capital tiene derecho a los beneficios, pero debería contratar la gerencia a quien sepa desempeñarla.

O sea: que el patrón contrata a un soldador cuando necesita a un soldador, pero no contrata a un gerente profesional cuando necesita a un gerente, porque para eso él es el dueño y nadie va a mandar mejor que él.

¿Será que muchos se meten a empresarios más para engordar el ego que para ganar dinero? Pues sí. Y así nos va…

 

 

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Consecuencias de la renta básica e incondicional para todos los ciudadanos

¿Magia financiero o idea novedosa?

Cada vez que se plantea este tema surge el debate entre los que creen que los ciudadanos tienen una serie de derechos pro el solo hecho de haber nacido y los que apuntan la importancia de valores como el esfuerzo personal e indican que semejante renta alentaría la vagancia, la indolencia y el parasitismo.

Se trata de un enfrentamiento ético, o estético, y la mayoría de los que debaten sobre el asunto, ni atienden a razones, ni quieren escucharlas. Por eso, me gustaría hoy acercarme al tema sin complejos y hablar de las consecuencias que este sistema tendría. Y las hay de todo tipo:

-1- Es falso que este sistema sea horrorosamente caro. La renta básica, universal e incondicional, en los países en los que se ha planteado seriamente, sustituye a TODOS los demás subsidios sociales, ayudas y subvenciones. Si el Estado facilita una renta para sobrevivir, deja de pagar el desempleo,.los seguros de enfermedad y en algunos casos hasta las pensiones. En el caso de Alemania, se calculó que una renta de mil euros para todos los ciudadanos sólo subiría los costes sociales en un 30 %. Puede parecer mucho,m peor no lo es en realidad, porque se recauda una parte en impuestos a quienes reciben esta renta y tienen otras rentas del trabajo o el capital, por lo que el aumento sería mucho menor.

-2- La renta básica aniquila el fraude en el disfrute de las ayudas sociales. Como la recibe todo el mundo, se acban las picarescas y las desigualdades. Por eso se hace tanto hincapié en que debe ser universal (para todos) e incondicional (sin mirar nivel de ingresos, etc.)

-3- La renta básica produce un gran aumento de la inflación. Como todo el mundo dispone de una cantidad de dinero de partida, los precios de los productos básicos se disparan, ya que todo el mundo puede adquirirlos y crece la demanda. Es obvio que si todo el mundo tiene un vaso de agua, un vaso de agua no vale nada. Si todo el mundo tiene mil euros, mil euros valen poca cosa… Así es el ser humano, y es difícil de evitar.

-4-La renta básica es una barrera tremenda a la inmigración. Ningún país que la conceda admitirá la llegada de gente que pida ese dinero para enviarlo fuera, o simplemente para vivir a costa de los ciudadanos de ese país. Todos los proyectos que hablan de renta básica restringen terriblemente la inmigración y la obtención de la nacionalidad, por razones evidentes. Dar una renta básica y papeles para todos es una combinación suicida, como cualquiera puede entender.

-5- La renta básica dignifica los salarios. Al no haber personas con una necesidad acuciante de trabajar, o no al menos como antes, los salarios tienen que aumentar. Esto, de todos modos, es muy discutido por los efectos de la inflación, que ya se menciona en el apartado tercero. De hecho, es posible que al desaparecer los subsidios y aumentar el coste de la vida, haya aún más gente necesitada de trabajar a toda costa, como aseguran algunos. Sobre este punto, continúan las controversias.

 

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Un modo retorcido de echar a los pequeños del mercado

Modernidad

Por mucho que se trate de buenas intenciones o de proyectos interesantes, lo cierto es que el trabajo gratuito se ha introducido poco a poco en nuestras vidas y parece que ha llegado para quedarse.

Porque es eso lo que hacemos y lo que parece que se nos pide desde muchos foros: trabajar gratis, o por una limosna, pero nos lo han disfrazado tan bien, nos han vendido tan bien la píldora, que además lo hacemos encantados.

¿Qués es un blog? Información gratuita. O una columna de opinión escrita gratis, como esta. O un medio informativo, gratuito, escrito por gente que saca once céntimos de publicidad después de tener ochocientos lectores.

¿qué es un proyecto de software libre? Un grupo de gente que trabaja gratis mientras echa currículums para pedir empleo a las empresas que podrían estar haciendo ese mismo proyecto con gente asalariada y que no van a contratarte porque hay quien está ofreciendo el mismo producto por nada.

¿Qué es el voluntariado? Otro tanto de lo mismo. Reducir el presupuesto de asuntos sociales porque hay gente que mantiene el sombrajo en pie a fuerza de regalar horas, desvelos y mano de obra.

Y no estoy en contra de todas estas cosas, por supuesto que no, ni de desarrollar una sociedad más enlazada, en la que la aportación de cada cual sume para todos y genere una sinergia, pero es que tengo al impresión de que estamos ante un movimiento dirigido de algún modo, porque allí donde hay verdadero dinero no llega lo gratis, porque no hay bancos que den hipotecas gratis, ni promotoras que construyan pisos gratis, ni siquiera operadoras de teléfono gratuito. Parece a veces que lo gratis sólo alcanza a donde puede abaratar la mano de obra y que la intención real es achicar el mercado de trabajo, dejando menos puestos, menos huecos y en resumen, menos oportunidades de encontrar su espacio a la gente que empieza.

Si en España tenemos un paro juvenil tan vergonzosamente alto no es por esto, claro que no, pero no me negaréis que también ayuda, y no poco, esta barrera de entrada contra el emprendedor de pocos recursos. Porque para hacer un proyecto grande se necesita mucho dinero y donde no se necesita un gran capital para empezar hay que competir contra los que lo hacen gratis.

¿Y quién se beneficia de esto? El gran capital, por supuesto, que elimina a los que quieren empezar, ve abaratarse el talento y se queda con las tajadas que realmente valen la pena mientras los pequeños abandonan o se enfrentan al que se da por pagado saliendo en unos títulos de crédito.

Una pena y un engaño. Me parece.

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¿Qué es el sistema austriaco de indemnización por despido?

Cosas de austriacos...

Ahora que Rajoy ha mencionado su interés por el sistema austriaco, y ante las posibilidades cada vez más cercanas de que llegue  a poder implementarlo, no está de más echar un vistazo a este método de protección social, o desprotección, según a quién se pregunte.

En primer lugar, vamos a ver lo que es eso:

En Austria, y con acuerdo entre patronal, Gobierno y sindicatos, se implantó en 2002 un sistema que sustituyó la indemnización por despido por una contribución mensual de las empresas del 1,53% del salario. Esta cantidad, en el caso austriaco, equivalía  al coste medio del despido del sistema anterior. La contribución patronal se deposita en una cuenta a nombre del trabajador, que puede disponer de ese dinero cuando es despedido o en el momento de la jubilación si no hubiese podido aprovecharla antes. En el caso de que cambie de empresa, no pasa nada, porque la cuenta es a nombre del trabajador, pro lo que se la lleva a su nuevo empleo.

Lo curioso del asunto es que este acuerdo se produjo en un momento político delicado, cuando los socialistas perdieron las elecciones y la derecha hubo de gobernar con el partido de Haider. ¿Os acordáis de él? Se decía de su partido que era uiltraderechista, pero en realidad era filonazi, que no es ni parecido, al menos a efectos sociales y laborales.

Y no menciono esto como anécdota, sino porque quizás sea la clave de que fuese aprobado en su momento y de que aún hoy se siga discutiendo sobre su conveniencia y su complejísima ambigüedad. La complejidad ideológica del Gobierno, partidario de sistemas mixtos, permitió este extraño engendro.

Por un lado, tenemos que el trabajador sabe en todo momento lo que va a cobrar por su despido, sin incertidumbres legalistas, y puede hacer sus propias cuentas. Por otro, tenemos que al empresario le cuesta lo mismo despedir a un trabajador que lleva seis meses que a uno que lleva cinco años, con lo que los jóvenes tienen más posibilidades de encontrar un empleo estable sin sufrir marginación porque echarlos sea más barato.

Sin embargo, en el lado contrario, tenemos a los empresarios, muy contentos también de saber lo que le cuesta el despido, sin incertidumbres ni riesgos ante los jueces, y con la posibilidad de despedir a quien les parezca, en cualquier momento, sin que eso sea un doloroso coste, porque el despido lo llevan pagando mes a mes durante años.

¿Cuales son los efectos, pro tanto, de este sistema? En principio, que hay más despidos, pero también más contrataciones. El empleo se vuelve más inestable, pero no excluye a los jóvenes. Y además, los trabajadores, al cambiar de empresa, no pierden los derechos de antigüedad, con lo que tiene menos problemas en coger la puerta si las condiciones empeoran.

Y además, tiene truco: el fondo lo gestiona la Seguridad Social, con lo que hay algo más de dinero en caja…

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