Gibraltar: mejor cierres intermitentes que un cierre definitivo de la verja

La verja

Todos pensamos que la afloración periódica de este tema es una cortina de humo para tapar las vergüenzas de ambos países, porque España está mal, no hay duda, pero Gran Bretaña, de unos años a esta parte, y con la libra devaluada a límites ridículos, empieza a lucir como un solar.

Aún así, y precisamente porque estas cosas concitan la atención internacional para saber quién manda y quién se agacha a por el jabón en la ducha, no se puede dejar de lado el asunto con un simple encogimiento de hombros.

Y cuando surge el tema, los españoles somos así de castizos: ante el conflicto con Gibraltar, lo que más a menudo se oye es que hay que cerrar la verja y que se vayan a hacer puñetas con su paraíso fiscal, su comercio de drogas, su contrabando de tabaco y sus demás y habituales marranadas.

Pero semejante proposición peca de simplista y corta de miras: un cierre unilateral de la verja generaría importantes oportunidades de negocio para los habitantes de Gibraltar, que podría dedicarse a la importación y posterior comercialización de infinidad de artículos que ahora proceden de España.

Si lo que de verdad pretendemos es causar molestias, de modo que dejen de comportarse como piratas y maleantes, no podemos abogar por soluciones simplonas. Si lo que de verdad queremos es que su actitud y sus cambalaches les duelan en el bolsillo, es mucho mejor un cierre intermitente de la verja, de modo que en algunas épocas haya una tremenda carestía de ciertos bienes y servicios, pero no durante el tiempo suficiente para establecer el autoabastecimiento, que nunca podría competir en precios y agilidad con lo llegado de España.

La mecánica es simple: si no lo compras fuera, no lo tienes cuando te cierre la frontera. Pero si lo compras fuera, te lo comes con patatas cuando la abra.

Lo mejor, por supuesto, es el acuerdo, pero ante la imposibilidad de acordar nada, quizás sea el momento de recordar con quién se habla y cual es el idioma que entiende. El de las bravatas y las armas no nos conviene. Probemos pues con el del dolor en el bolsillo.

Bolsillalgia, si os place.

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Egipto y el bla, bla, bla. Lo que sucede realmente en ese país.

Revueltas

A los analistas políticos les encanta buscar causar dentro de su disciplina que expliquen todo lo que ven, y es normal, porque todo el mundo se siente más cómo moviéndose dentro del campo que conoce. Por esa misma razón, seguramente, los psicólogos están en contra de un cachete a tiempo y los cirujanos creen que es mejor operar que intoxicar el organismo con medicamentos raros.

En el caso de Egipto tenemos, en pocos años, a un dictador derrocado por una revolución callejera (entre otras cosas) el triunfo electoral de un partido islamista, una reforma constitucional que cercenaba derechos y acercaba el país al modelo teocrático y un nuevo golpe de estado, esta vez con el apoyo de grupos variopintos, desde los laicos a los salafistas (radicales islámicos aún más duros que los Hermanos musulmanes).

Así las cosas, es bastante fácil pensar que los egipcios se debaten en un enfrentamiento político que amenaza con fracturar la sociedad y bla, bla, bla. Es cierto, no me cabe duda, pero si analizamos lo que sucede realmente en el país comprobamos que hay otras cosas que seguramente han sido mucho más importantes en la repentina pérdida de estabilidad de un país que llevaba décadas de dictadura sin que a nadie pareciera importarle demasiado.

¿Facebook, Tweeter, redes sociales? Esta sería, por supuesto, la explicación de los que creen que el mundo se mueve a base de apretar botoncitos y que las revoluciones se hacen declarando que algo te gusta.

Para mí, como economista, la explicación está en los precios de los alimentos y, más precisamente, en el precio de los combustibles, subvencionados por el Gobierno.

Egipto se gasta el 22% de sus Presupuestos generales del Estado en subvencionar los combustibles. ¡el 22%! Eso, en España, equivaldría a todo lo que nos cuesta la sanidad y la educación juntas, y todavía sobraría dinero.

En Egipto, el precio de la gasolina es de 20 céntimos de euro el litro, y cualquier subida en este apartado provoca grandes reacciones de descontento, pero el caso es que en 2007 el barril de petróleo estaba por debajo de los 30 $ y hoy está por encima de 100 $, con lo que el esfuerzo presupuestario egipcio para mantener estas subvenciones se ha multiplicado por cuatro. Ningún país puede aguantar esta carga, y menos si su economía se basa en cosas como la agricultura o el turismo.

Tras la construcción de la presa de Assuan, se incrementó la producción de energía eléctrica, pero el país, tradicionalmente fertilizado por el Nilo, pasó a ser dependiente de los fertilizantes sintéticos. Y estos han multiplicado su precio por cuatro, debido al alza del precio del crudo.

En cuanto al turismo, el batacazo tiene una doble vertiente. O triple. Por un lado, desde los atentados de las Torres Gemelas se ha criminalizado al mundo árabe, reduciendo el atractivo de países como Egiptpo para los turistas occidentales. En segundo lugar, la crisis en los países europeos tampoco ha ayudado. Y finalmente, las revueltas de los últimos años, han acabado de rematar el asunto.

Si a esto añadimos la evolución demográfica y el aumento del precio de los alimentos, podemos comprobar que las causas políticas no son menores, pero se convierten en sólo un pretexto, mientras que la necesidad real, la carestía, aparece como la causa principal de las protestas.

¿Demografía?

Población de Egipto (estimación referida a 1 de julio de los respectivos años. Fuente: ONU):

Egypt demography.png
  • Año 1950= 20.400.000
  • Año 1960= 26.100.000
  • Año 1970= 33.300.000
  • Año 1980= 43.500.000
  • Año 1990= 52.700.000
  • Año 2000= 66.200.000
  • Año 2010= 80.000.000
¿Precio de los alimentos?
La verdadera utilidad de estos datos, creo yo, estriba en prever que ningún gobierno, del partido que sea, conseguirá mantener las subvenciones al combustible ni logrará que bajen los alimentos. Y así las cosas, ninguno tendrá paz.
Lo demás cuenta, pero menos.

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Lo que era en realidad el régimen de Gadafi, contado por un marroquí residente en Libia

Mapa de Libia

A través de Menéame, el principal agregador de noticias en español, he visto esta noticia referente a las ventajas económicas y sociales que disfrutraban los ciudadanos libios durante el régimen de Gadafi, y no he querido dejar de preguntarle por el tema a Mus, un amigo marroquí que vivió varios años en Libia.

Por supuesto, se trata de la opinión de una persona, y por lo tanto está atada a la subjetividad de esta persona, que además residía en el país en calidad de extranjero, lo que cambia algunas cosas.

Como quiera que le pregunté en base a ese artículo, contaré lo que me dijo con esa misma base:

1. No hay ninguna factura de la luz en Libia, la electricidad es libre para todos sus ciudadanos .

No es totalmente cierto, aunque sí en buena parte. Existía un consumo máximo dentro de la gratuidad y una gran dejadez al mirar los contadores en el caso de que existiesen. Y no siempre existían. En general, si no hacía el tonto con un derroche ostentoso, no pagabas nada.

2. No hay interés de los préstamos, los bancos en Libia son de propiedad estatal y los préstamos concedidos a todos sus ciudadanos en el cero por ciento de interés por la ley. La usura está prohibida y penada por Ley.

Sí, y era muy difícil conseguir un préstamo, sobre todo para un extranjero. Al final, había que acudir a los prestamistas judíos o cristianos, con interés, porque los otros te volvían locos con el papeleo y las condiciones. La gente se quejaba bastante de eso.

3. Tener un hogar considerado como un derecho humano en Libia. Gaddafi prometió una casa a todos antes de poner una casa para su padre y mantuvo su promesa: su padre murió sin casa.

Ni el padre de Gadafi ni mucha gente. Había un gran problema de vivienda, pero motivado pro el gran crecimiento de la población. De hecho, mi amigo trabajó allí en la construcción porque se construyeron muchas decenas de miles de viviendas en pocos años. Fue insuficiente, pero se hizo un enorme esfuerzo.

4. Todos los recién casados ??en Libia recibe $ 60.000 dinares (50.000 dólares EE.UU.) por el gobierno para comprar su primer apartamento para ayudar a la puesta en marcha de la familia.

Había ciertas condiciones y parece ser que no lo recibía todo el mundo, pero no puede dar más datos porque no lo sabe.

5. Tratamientos de la educación y de atención médica gratuita en Libia. Antes de Gaddafi sólo el 25 por ciento de los libios sabían leer y escribir. Hoy en día, la cifra es del 83 por ciento.

Total y absolutamente cierto. Educación y sanidad muy superiores a cualquier país del entorno, y sin comparación posible.

6. Cualquier libio que quiera ser agricultor recibe gratis, tierra, una casa, animales, equipo de agricultura y semillas

Es una ayuda similar a la que se presta en otros países, aunque puede darse en concepto de préstamo como colono. Esto ya es de mi cosecha: durante el franquismo fue muy frecuente en España, a través del Instituto Nacional de Colonización.

7. Si los libios no puede encontrar las instalaciones educativas o médicas que necesitan, los fondos del gobierno a ir al extranjero, ya que no sólo es pagado, pero que reciben un mes de EE.UU. $ 2.300 / para gastos de alojamiento y coche.

Sólo teóroico: en la realidad había que ser pariente de alguien para conseguir eso.

8. Si uno se compra un coche de Libia, el gobierno subsidia el 50 por ciento del precio.

No. Te puede eximir de ciertos impuestos, pero sólo eso. (Que no es poco)

9. El precio del petróleo en Libia es de $ 0,14 por litro.

Sí, pero no es de extrañar, porque lo producen ellos.

10. Libia no tiene deuda externa y las reservas que ascienden a $ 180 mil millones están congelados a nivel mundial.

¿?

11. Si un ciudadano libio no puede conseguir empleo después de graduarse el estado pagaría el salario promedio de la profesión, como si él o ella se emplea, hasta que el empleo se encuentra.

Y si no lo encuentra, se le da cualquier empleo, pero trabaja todo el mundo. Hay más trabajo que trabajadores. Por eso había tantos inmigrantes de fuera, como Mus.

12. Una porción de cada venta de petróleo de Libia se le atribuye directamente a las cuentas bancarias de todos los ciudadanos libios.

No lo sabe.

13. Una madre que da a luz a un niño recibirá 5.000 dólares EE.UU..

Cierto.

14. 40 barras de pan en Libia cuesta $ 0,15.

Toda la alimentación era muy barata.

15. 25 por ciento de los libios tienen un título universitario .

Muchísima gente con estudios. La cifra no puede precisarla.

16. Gaddafi llevó a cabo la más grande del mundo proyecto de riego, conocido como el proyecto del Gran Río artificiales , para que el agua disponible en todo el país desierto.

Cierto. Una cosa impresionante que hacía que sobrase la comida y fuese tan tremendamente barata.

17. Gadafi pedía pago del petróleo en otra moneda y ya no en dólares. Es en dinars africanos respaldado en oro. A esto Sarkozy, el presidente de Francia, lo llamó “un peligro para las finanzas del mundo”.

No lo sabe.

18. Libia compartía su tesoro con otros países de África. Sin la tiranía de los bancos de Rothchild todos podemos vivir libres sobre la Tierra sin cargar enormes deudas con grandes intereses. Los bancos y sus políticos comprados están robando trillones de dólares, euros y libras todos los años.

No lo sabe.

19. Gaddafi cree en la democracia directa que está en su Libro Verde…. Y fundo la UNION AFRICANA como instrumento de liberación del imperialismo.

De democracia nada. Aquello era una dictadura férrea.

20. Gadafi fue el primer gobernante mundial mucho antes que EE.UU que dicto una orden de busca y captura contra Bin Laden, combatió el terrorismo con firmeza en Libia.

Verdad.Cualquier sospecha de pertenecer a un grupo islamista o simpatizante te llevaba a la cárcel en un momento.

Dicho esto, quiero añadir algo que salió de esa misma conversación y que me parece relevante:

Libia era un país con trabajo y riqueza que acogía a cientos de miles de trabajadores extranjeros por su mayor desarrollo que los países vecinos. Allí había miles y miles de inmigrantes de otros países africanos trabajando, porque las condiciones eran mejores que en le resto del entorno.

Y acabo con una pregunta que me hizo Mus:

En España has visto inmigrantes marroquíes, argelinos, africanos… ¿pero conoces a algún inmigrante Libio? No, o muy pocos. No vienen porque en su país había trabajo y se vivía bien.

Dicho esto, dicho todo.

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