Deberíamos pedir que a Rajoy se le declare golpista

Todo dientes

Todo dientes

Ante la Unión Europea y ante cuantos foros fuesen necesarios, e independientemente de la ideología de cada cual, alguien debería tomar la iniciativa de solicitar que el Presidente del Gobierno en funciones sea declarado golpista si persiste en su intención de permanecer indefinidamente en funciones, soslayando la Constitución, la ley, y el más básico sentido común.

Un político que después de ganar unas elecciones, por dos veces consecutivas se niega a acudir a una sesión de investidura, a sabiendas de que eso alargará su permanencia en el cargo, con los resortes del poder disminuidos, pero aún en sus manos, no puede ser considerado de otro modo.

Si acudiese a la investidura y la ganase, sería el más legítimo de los presidentes. Si acudiese a la investidura y la perdiese, sería el más legítimo de los Presidentes en funciones, pero negarse a que corran los plazos para que sus nombrados a dedo, todos esos miles de cargos públicos que nombra el ejecutivo, sigan cobrando del erario público pero sin capacidad de decisión, es golpismo, malversación y casi una traición al país.

Porque la cosa va de eso, creo: prolongar y prolongar, sin presupuestos, sin legislativo, sin la mínima intención de hacer lo que no se hizo con mayoría absoluta, sin negociar con los demás partidos, y con el calendario a cero, para que el chollo no tenga final.

La cosa va de aburrir a los aburridos, asquear a los asqueados y pagar a los nombrados a índice. ¿O si no, por qué tantas ganas de impedir que el tiempo corra?

Si la definición de golpe de Estado es la obtención del poder por medios fuera de los previstos pro la ley, mucho me temo que nuestro Gobierno en funciones se acerca peligrosamente a esa línea.

 

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Pablo Iglesias debería entender la diferencia entre un rojo y un progre

3Porque ahí está el millón y pico de votos que perdió en las últimas elecciones.

Pablo Iglesias debería entender que el comunismo es kriptonita, y que todo el que se acerca a él acaba escaldado, sobre todo en unos tiempos en los que casi todo el mundo tiene una bici y cuando pide que se suban los impuestos a los ricos piensa que los ricos son los demás, los que ganan al menos cien euros más que él mismo.

De los votantes de IU, un 35% se declararon comunistas en las encuestas. De los votantes de Podemos, un 8,5% se declararon comunistas. ¿Y a nadie se le ocurrió pensar que tanto a unos como a otros les iba a parecer una ofensa inadmisible votar la otra opción?

El votante de Podemos, en general, es un tío progre, en una de sus muchas tipologías: funcionario que vive en un chalé, hijo pobre y desencantado de padres acomodados, profesional liberal, persona con estudios que cree en la justicia social, y cree de ocho a tres mientras calculo cuánto puntúa un curso de inglés para sordos en el próximo concurso de traslados. El votante de Podemos habla mal del capitalismo, y habla por un Iphone. Al votante de Podemos no le van los gulags ni los malos rollos.

El de IU no. Los de IU son rojos de verdad, en buena parte, y no progres. Al de IU no le importaría que le quitasen la bici (con tal de que al vecino le levantasen el coche, claro), ni tendría problema en mandar a fusilar a dos o tres mil enemigos políticos con tal de que le dejasen elegir personalmente a un par de ellos.

El votante de Podemos, en suma, pensaba en cómo vivir un poco mejor y que a los demás les fuese un poco mejor también, y de repente sospechó que a sus amigos los garzonianos lo que realmente les ponía a cien era cobrarse las revanchas de toda una eternidad haciendo en España el papel de tonto útil. Y los Podemitas desertaron. En masa.

Seguramente desertaron también algunos comunistas que no pensaban votar a un tío tan flojo como Iglesias, pero la deserción masiva, la que yo conozco, estuvo en el otro lado.

El problema vino de que un profesor de ciencias políticas no miró los detalles. Porque no, Pablo, no es lo mismo un fascista que un nazi. Ni de coña. No es lo mismo un progre que un rojo.

Espabila.

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Drapetomía: la enfermedad más increíble

El tipo que tuvo la genial idea

Hoy vamos a hablar de una de esas dolencias que hoy podrían estar de moda, al menos en su forma, aunque no en su fondo: nos referimos a enfermedades completamente inventadas para interés de alguien, sin que haya más fundamento científico que el interés de quien paga el estudio o vende los medicamentos. Y de todas las que conozco, la drapetomía es seguramente la más increíble.

Se conoce por drapetomanía  a la supuesta enfermedad mental que padecían los esclavos negros norteamericanos del siglo XIX, consistente en unas “ansias de libertad” o expresión de sentimientos en contra de la esclavitud, aunque a veces cursaba también en delirios de grandeza al creer sus afectados que podían igualarse de algún modo con los blancos.

Fue descrita  en 1851 por el médico Samuel A. Cartwright, miembro de la Louisiana Medical Association.

El diagnóstico apareció en un artículo publicado en el New Orleans Medical and Surgical Journal titulado “Enfermedades y peculiaridades de la raza negra”. En éste, el Dr. Cartwright argumentaba que la tendencia de los esclavos a tratar de escapar de sus captores o dueños era en verdad un trastorno médico que debía ser estudiado:

Es desconocida para nuestras autoridades médicas, aunque nuestros hacendados y capataces conocen bien su síntoma diagnóstico, el absentismo del trabajo […] Para observar esta enfermedad, que hasta hoy en día no ha sido clasificada en la larga lista de males a los que está sometido el hombre, se hace necesario un nuevo término que la describa. En la mayoría de los casos, la causa que induce al negro a evadirse del servicio es tanto una enfermedad de la mente como otras especies de alienación mental, y mucho más curable por regla general. Con las ventajas de un consejo médico adecuado, si se sigue estrictamente, este comportamiento problemático de escaparse que presentan muchos negros puede prevenirse por completo, aunque los esclavos se hallen en las fronteras de un estado libre, a un tiro de piedra de los abolicionistas…

Enfermedades y peculiaridades de la raza negra

Más tarde, en el mismo artículo, apunta las posibles causas de este “trastorno” y la manera de prevenirlo:

Si el hombre blanco trata de oponerse a la voluntad de Dios, intentando hacer del negro algo más que un ser sumiso con la rodilla hincada (lo que el Todopoderoso declaró que debía ser) intentando elevarlo al mismo nivel que él; o si abusa del poder que Dios le ha dado sobre otro hombre siendo cruel o castigándolo presa de la ira, o descuidando su protección frente a los abusos arbitrarios de los demás sirvientes y todos los demás, o negándole las necesidades y comodidades comunes de la vida, el negro se escapará; pero si [el propietario] mantiene [a su esclavo] en la posición que hemos aprendido por las Escrituras que debe ocupar, esto es, en posición de sumisión; y si su dueño o capataz es bondadoso y misericordioso al escucharle, aunque sin condescendencia, y al mismo tiempo le suministra sus necesidades físicas y lo protege de los abusos, el negro queda cautivado y no puede escapar

En algunos casos, para curar esta enfermedad y dar ejemplo, se empleó la lobotomía, o extirpación de una parte del cerebro, para procurar la curación de los afectados. Y desde luego, el sistema funcionaba, y no sólo con los enfermos, sino también con todo su entorno, familias y amigos, que viendo el estado vegetativos en que quedaba el antes rebelde, abrazaban de inmediato su clase social y la posición que ocupaban en el mundo.

En total, se aplicó este tipo de lobotomías en los EEUU a más de 55.000 personas. Pero no todos eran esclavos. Ni siquiera eran la mayoría… La última lobotomía terapéutica por conductas antisociales se practicó en 1959.

Otro día hablaremos de eso.

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El mejor carpintero no es el que saca más virutas

portadafinalEstamos en un momento en que la visibilidad de cualquier acción lo es todo: compartir fotografías, difundir artículos, expresar opiniones en las redes sociales y, en general, dar a conocer lo que hacemos o lo que pensamos como modo de hacerlo crecer, o simplemente ponerlo en el mercado. Está bien, porque así funciona el marketing, pero a veces olvidamos a toda esa gente que hace funcionar el mundo y que simplemente trabaja y calla.

Sin esa gente, de la que sobran ejemplos, y más sobrarían si echásemos la vista atrás en nuestras propias familias, todo se iría al carajo en cuestión de días. Sin esa gente, la verdadera mayoría silenciosa, que ni hace click, ni grita, descubriríamos que la capa superior de nuestra civilización, la que se interconecta y genera intercambios, sería una especie de capa levitante, sin apoyo material sobre la tierra.

Hacer ruido es una opción, pero nos e trata de una opción de vida, sino de una opción publicitaria. Entusiasmarse pro cualquier cosa es bueno si quieres ser actor de anuncios, pero no si simplemente quieres trabajar, tener una familia y disfrutar de tu tiempo como mejor te plazca.

El problema, creo yo, es que cada vez va quedando menos de esa gente que hace muebles sin hacer muchas virutas, y a medida que esas personas desaparecen, el mundo se vuelve más artificial, más engañoso, sin la solidez de saber que alguien está haciendo lo que sabe hacer, y hay algo real e indudable a lo que agarrarse.

Y surgen así fenómenos como las relaciones basadas en páginas de contacto, las amistades de Whatsapp y los tipos de interés negativos. Cosas que nos afectan, claro que sí, pero que una parte de nosotros mismos no llega a creerse.

Como si estuviésemos en un sueño. Como si estuviésemos en coma.

 

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el 70% de los refugiados son varones adultos. ¿Dejan en la guerra a sus mujeres y niños?

refugiadosSegún datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, al menos un 70% de los refugiados que están llegando en el último año a Europa son varones adultos, lo que ha hecho preguntarse a muchos qué es lo que ocurre con sus mujeres e hijos.

La respuesta, según varias agencias de cooperantes, es simple: efectivamente, los dejan en los escenarios de la guerra, ya sea por el coste del viaje, que no es posible para todos los miembros de la familia, o ya sea por razones culturales, pues al considerarse a la mujer un ser de valor inferior no vale la pena el coste que supone traerla a Europa, o se considera indeseable que entre en contacto con las costumbres Occidentales.

Estas cifras explicarían el hecho, a primera vista llamativo, de que entre los ahogados  en las playas griegas haya tan pocas mujeres y tan pocas niñas. Hay que celebrar que se salven por supuesto, pero hay que estar también atentos a esos datos, que a menudo dicen más de lo que queremos escuchar:Casi nadie se toma la molestia de traerse a una niña desde Siria, incluidos algunos refugiados que se hicieron famosos por llevar un crío en brazos mientras sus hijas se quedaron en Siria, amenazadas por los rigores y el horror de la guerra.

No son refugiados. No nos conviene tener entre nosotros a gente con esa escala de valores. No quiero un vecino que ha dejado abandonados a su mujer y a sus hijos e medio de la guerra. No lo quiero a mi lado y no me fío de él.

La solución al problema, si la hay, no pasa en modo alguno por ocultar estos datos o eludir el debate. Tenemos lo que tenemos, y la realidad es  que se declaran refugiados unos hombres que dejan atrás, en la guerra, a sus mujeres.

No, amigos buenrollistas: eso nunca lo hicimos los europeos. No lo hicimos jamás

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Los inconvenientes de fomentar el aprendizaje del inglés

The_DukeA lo mejor os parezco un viejo chiflado por plantear estas cosas, pero aprender inglés a toda costa, o hacer que la gente lo aprenda, también tiene sus inconvenientes y no son menores.

Es un tema recurrente a la hora de hablar, por ejemplo ,de si el cine debe verse en versión original o no. Que si la versión original favorece el aprendizaje del inglés, que si eso nos abre la mente, etc. Vale, todo muy guay, ¿pero no habéis pensado que dedicar horas y recursos a prender el idioma de otro favorece fundamentalmente a ese otro en detrimento de la propia?

Hay una cuestión obvia que a menudo se pasa por alto: todas las horas, y son miles, que dedicamos a aprender inglés las dedican los que ya saben esa lengua desde la cuna a profundizar en sus respectivas especialidades, con lo que nuestro empeño en convertir el inglés en lengua universal no hace sino concederles una ventaja competitiva que se agranda más cada día.

Si un ingeniero español dedica mil horas a prender inglés y, en ese tiempo, un ingeniero norteamericano se dedica a estudiar resistencia de materiales, tenemos al final que el ingeniero americano siempre será superior al nuestro.

El esfuerzo no es ilimitado y el rendimiento de las horas de trabajo es clave. ¿Podemos realmente permitirnos dedicar semejante cantidad de tiempo a ponernos en lo que para nuestros competidores es la casilla de salida? Lo lamento, pero creo que no. Creo que los recursos que se emplean en obligar a aprender inglés a nuestros profesionales son en realidad subvenciones encubiertas a los países anglosajones, que penetran en nuestros mercados con menos, compiten con menos, y nos vencen a menor precio. Creo que lo que gastamos en ofrecer enseñanza en inglés sirve en realidad par formar personas que trabajen en sus mercados, o lo que es lo mismo, sirve para gastar dinero en formar a personas que pagarán impuestos en otro lado.

En el fondo, por muy florido que suene eso del cosmopolitismo, se trata de una conducta suicida. Cada película, siguiendo el ejemplo, que un español ve en inglés, es una actor de doblaje que no trabaja y un actor español que que se queda en paro, porque no van a doblarla en los Estados Unidos, y les ofrecemos todas las facilidades para que colonicen nuestro mercado sin ofrecer nada a cambio.

Los partidos nacionalistas con su inmersión lingüística lo han entendido bien: la lengua mayoritaria ejerce presión sobre la minoritaria ejerciendo de arancel inverso. Y por eso combaten este fenómeno con todas su fuerzas.

Es muy legítimo que, a título privado, un ciudadano intente ampliar sus posibilidades con el aprendizaje de otros idiomas, pero que eso se haga a nivel público con nuestros impuestos no es más que un apoyo al colonialismo exterior, una traba a nuestra propia industria y un estúpido hara kiri de nuestra economía.

 

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¿Se presentarán los partidos catalanes a las elecciones generales?

Recién salida del río

Recién salida del río

Que sí, que ya estamos todos muy hartos del tema catalán y de su empeño en crearse una ley a medida, al estilo de aquella que permite a uno acostarse con la vecina, quiera ella o no, porque en casa hemos decidido que la chavala nos gusta. Y la vecina tiene que negociar, por supuesto, porque si no negocia es una fascista, una retrograda y no tiene voluntad de diálogo, lo que la convierte en culpable de lo que suceda luego, incluida su propia violación.

Estamos hasta el gorro, caray, pero ahora que las cosas parecen ir del todo rumbo al despeñadero, en columna de a dos y con banda de música, surge una cuestión que puede añadir algo de pasatiempo lógico al asunto y, de paso, hacerlo menos tedioso, aunque no menos surrealista.

¿Qué han pensado estos tipos, los independentistas, sobre las elecciones generales del 20 de Diciembre? La cosa tiene su miga:

Si se presentan a las elecciones nacionales, reconocen de forma explícita e implícita que forman parte del país, porque nadie se presenta a las elecciones generales de un Estado que no es el suyo. Esquerra Republicana y Convergencia no se presentan a las elecciones francesas, ni a las finlandesas, pero siempre se han presentado  a las españolas. ¿Qué van a hacer esta vez?

¿Conseguirán que sus diputados renuncien a la bicoca del escaño o harán un tirabuzón para convencernos a todos de que no son españoles pero pueden ser diputados en Madrid?

¿O preferirán mantenerse en sus trece y, pase lo que pase, perder cualquier opción política y cualquier capacidad de influencia en el conjunto del Estado?

Los de las CUP lo tienen claro: España no es su país y no se presentan a las elecciones españolas. ¿Y los demás?

¿Qué harán los demás cuando se les diga, y ya se dice aunque en voz baja, que permitir unas elecciones extranjeras en tu territorio es legitimar al opresor? ¿Saldrán a la calle a quemar las urnas o a intimidar a los votantes?

Porque ahí la cosa ya está mucho más clara y ya no se hila tan fino en torno a si tal o cual frase constituye una sedición: impedir que la gente vote normalmente es un delito muy gordo y sale además muy feo en las fotos, especialmente cuando cuatro desharrapados con cócteles molotov golpean a las abuelas que hacen cola ante el Colegio electoral. Con un par de vídeos en ese plan, ya pueden despedirse de cualquier ínfimo apoyo que les fuese quedando por ahí, vaya…

¿Se quitarán ahí por fin la careta o pasarán por la burla de que una nación extranjera, como ellos dicen, les organice unas elecciones en su territorio? Para la primera de las contingencias está la Ley Orgánica de Régimen General Electoral (LOREG), que ya no se anda con chorradas. Y para el segundo, el del trágala, se supone que está la vergüenza torera, pero esperar que a estas alturas les quede un poco de eso es ya entrar en la ciencia ficción, un género que procuro no trabajar en los prensa.

Veremos.

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Estreñimiento político

rodillas-altas-contra-estrenimiento--644x450Hablemos claro: Rajoy vive estreñido, porque hasta el cagar prefiere dejarlo para mañana. Confiaba en que todo se arreglara solo, en que la bonanza económica de otras tierras se transmitiese por ósmosis a España, y ahora se encuentra con que poniendo las elecciones el último día posible las semanas se le hacen largas, entre caídas bursátiles, amenazas financieras y descalabros políticos.

A los mercados, en el fondo, les da igual lo que salga en las elecciones de Cataluña. Lo que realmente pone nerviosos a los inversores internacionales, esos que ponen una crucecita junto a la palabra España para invertir o no, es que no haya un Gobierno capaz de tomar decisiones ni se espere que aparezca uno para la próxima legislatura, gane quien gane.

Lo que realmente convierte a España en un país de riesgo es la incapacidad para afrontar ningún problema, ni siquiera haciéndolo mal. ¿Hay que cambiar de modelo productivo? Pues esperamos a que resucite el ladrillo. ¿Hay que generar trabajo con mayor valor añadido? Pues nos felicitamos de  que el turismo de playa aumente, a costa del magreb, para emplear más camareros. ¿Hay que competir con China, y a ser posible en calidad y no en precios? Pues esperamos a que China se hunda sol.

¿Y si no hay dinero? Pues nos endeudamos, porque subir impuestos cabrea a mucha gente y bajar servicios cabrea también a mucha gente.

A lo mejor la democracia es el arte de gobernar cabreando a los menos posibles, pero hacerlo teniendo a todo el mundo contento no es gobernar, es hacer el primo, es profundizar en la injusticia dejándolo todo como está: en manos de cuatro amigos que defienden su corral mientras los de fuera no saben si apoyar a los refugiados, pedir su expulsión o emigrar ellos mismos.

Y en esas estamos…

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El problema hay que arreglarlo allí (esa tontería)

Presos palestinos

Cada vez que oigo que el problema de las migraciones masivas hay que resolverlo en los países de origen me echo la mano a la cabeza. Si no fuese porque se trata de una frase hueca, de un vulgar intento por poner la solución más lejos y evitar preguntas incómodas (como los que empezaban los cuentos diciendo que fue hace mucho tiempo y en un país lejano), pensaría que los que lo dicen lo hacen a mala fe.

Yo no sé si esta gente se da cuenta de lo que en realidad  propone…

¿Arreglar el problema allí? ¿Y eso qué significa? ¿Imponerles nuestras leyes? ¿Imponerles nuestras costumbres? ¿Cómo vamos a areglarlo, por ejemplo, sin una legislación que obligue a respetar a la mujer, que es el 51 % de la población, nada menos? ¿Cómo vamos a generar desarrollo en países con un difuso derecho  la propiedad?

¿Se dan cuenta de que lo planteado supone considerarlos menores de edad o algo similar? Vamos allí, revisamos sus leyes y su modo de vida y les decimos: esto es bueno, esto es malo, esto no se hace, nene, caca…

Cualquiera que fuese a otro país en esas condiciones sería tachado inmediatamente de colonialista o imperialista. ¿O es que se refieren a conceder pequeñas limosnas para construir una escuela o excavar un pozo? No lo creo…

Ahora que hemos visto lo que pasa cuando desaparecen sus dictadores, ¿pretendemos cambiar de un plumazo su sistema social, aunque sea tribal? ¿Pretendemos erradicar su corrupción si ni siquiera podemos hacerlo con la nuestra? ¿Somos tan soberbios que pretendemos arrogarnos el derecho a acabar con la soberanía de los demás y tutelarlos?

Yo ya no sé si es buenismo, estupidez o mala leche. No sé…

 

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Por qué influyen las encuestas

Encuesta arriba

Encuesta arriba

Hablemos claro: las encuestas sólo influyen a los bobos, que son, por lo general, los que tratan de averiguar qué es lo que opinan los demás para llegar a saber de ese modo lo que opinan ellos mismos. Estamos, por tanto, ante gente que ni tiene opinión propia ni el más mínimo criterio para llegar a formarla o defenderla y que espera a saber lo que otros pían para ellos cacarearlo.

Dicho esto, lo cierto es que se generan decenas de encuestas y que se invierte mucho dinero en crearlas, cocinarlas y manipularlas, de lo que cabe deducir que el número de los bobos influenciables es muy alto, o la confianza en ellos de quienes manejan los dineros es muy elevada.

¿Pero por qué influyen las encuestas? ¿Por qué saber el voto de los demás puede cambiar el de uno mismo? ¿Cual es la raíz de esa estupidez?

La respuesta pasa, en general, por el deseo de pertenencia al grupo vencedor, aunque no tenga nada que ver contigo y aunque te acabe dando por el saco. Por eso mismo, por ejemplo, muchos británicos receptores de ayudas públicas acaban de votar a un partido partidario de suprimir esas ayudas. Por eso, por ejemplo, hay tantos pobres que votan a la derecha: para poder decir que están con el grupo ganador.

¿No conocéis a nadie que ensalce la inteligencia para, a través de ese mecanismo, parecer él mismo inteligente? ¿No conocéis a nadie que alabe a los ricos para, de esa manera, parecer él rico? Es la misma historia.

Es la misma historia del tonto del pueblo envolviéndose en los colores del campeón de liga.

Para ganar por una vez. Para ser alguien, aunque sea una tarde. Para ganar una batalla, aunque sea contra su propia madre difunta. Para conseguir, en resumen, librarse de la idea de que es un pringado y llegar a convencerse, con el tiempo y dos orujos, que fueron los demás los que pensaron como él.

¿Qué no hay nadie tan bruto?

A millares: por eso las encuestas suman, siguen y no aciertan. Pero funcionan.

 

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