El carné de inmunizado. Una visión germánica del asunto vírico

Cada país, por su cultura, ve las cosas de una manera. De eso va en realidad la diversidad, un concepto que nos gusta mucho en teoría hasta que descubrimos que, en la práctica, significa que los demás no tienen los mismos valores que nosotros. Y entonces nos cabreamos. O se cabrean alguno.

Las explicaciones que se dan en cada país dependen también de varios factores: de los intereses del que las da, de la tolerancia del público ante las chorradas (hay países donde ahorcarían a  un político que no permitiese preguntas en una rueda de prensa) y del nivel que se presupone a la audiencia: Porque en todas partes hay gente que se entera de lo que le cuentan y gente que no se entera de nada, pero cada país tiene un nivel socialmente aceptado a al hora de hablar “para todos”. Si hablas por encima eres elitista, y si hablas por debajo, los tomas por gilipollas. Funciona así.

Al hilo de esto, os quería contar que hace un par de días me mandaron dos o tres audios que circulan ahora por las redes alemanas y que salieron de las radio bávara y de Berlín respectivamente. No sé si estoy de acuerdo o no, pero creo que es interesante compartir la idea.

Según parece, el objetivo de las cuarentenas y medidas de aislamiento, no es que la gente no coja la enfermedad, sino que la coja a un ritmo que pueda ser asumido por el sistema de salud. Es a lo que aquí venimos llamando “aplanar la curva”. Vale.

La cantidad de gente susceptible de contagiarse, depende dela población total, menos el número de los que ya se han inmunizado, pero mientras no tengamos una vacuna, los inmunizados serán simplemente los que ya pasaron la enfermedad.

Por tanto, mientras no salga la vacuna, y eso puede llevar año y pico, sólo ha dos opciones:

-Parar el país masivamente cada vez que surja un rebrote, y surgirán más, toda vez que se va a intentar reabrir una economía que a día de  hoy es necesariamente abierta.

-Crear una especie de carné de inmunizado, a base de hacer millones de análisis, de manera que quienes lo tengan puedan salir a la calle y hacer vida normal, mientras los demás deben permanecer confinados.

En el mundo germánico (Austria, Alemania, UK, Holanda, Suecia…) parecen decididos por la segunda opción. Que la gente que haya pasado la enfermedad, aunque sea muy leve y de manera asintomática, sirva de escudo para el resto y se ocupe de mantener en marcha los países. Y a su modo de ver, cuanto mayor sea ese grupo, sin que los sistemas sanitarios se colapsen, menor será el golpe, sanitario y económico, que reciban nuestras sociedades.

De eso va para ellos el desafío: de inmunizar a la mayor cantidad de población con el menor número de muertos, de modo que al llegar la segunda ola, que llegará, se pueda contar con varios millones de inmunizados con carné: gente a la que no afecten las restricciones.

Lo que yo me pregunto es que pasaría aquí si la gente pudiese saltarse todas las restricciones por el simple hecho de haber pasado ya la enfermedad. Y también, por el lado contrario, si tiene sentido mantener encerrada en casa a gente que ya no puede infectarse. ¿Por qué? ¿Por solidaridad? ¿Por jodernos todos juntos?

Por mucho que se globalice el mundo, las culturas siguen siendo diferentes. Sobre todo cuando no se trata de qué refresco azucarado preferimos, sino de cosas que realmente importan.

econline

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