El infierno de las Cajas de Ahorros

Jaula de monos...

Ahora nos hacemos todos lso sorprendidos con lo de Bankia, pero sabiendo que Bankia es una suma de cajas de ahorros, ¿qué ha sucedido en realidad que no nos temiésemos ya?

Las Cajas de ahorros son uno de los instrumentos más extraños y opacos de nuestros sistema financiero. De hecho, si se pregunta pro ahí casi nadie sabe lo que son, ni de quién son, ni cómo funcionan, y mucho menos quién nombra a sus directivos y quién  mantiene el control.

La teoría es muy bonita, por supuesto, tan bonita como imposible de creer, y precisamente por esa teoría tan humanista y solidaria de entidades financieras que gastan sus beneficios en proyectos sociales es por lo que se ha mantenido una extrema opacidad hasta que era demasiado tarde.

Es triste decir esto, pero mencionar lo social atrae a toda clase de buitres además de a las personas con buenas intenciones y ganas de hacer cosas. Lo social es un imán para los canallas, porque todo el mundo sabe que cuando se trata de asuntos sociales se relajan los controles y se hace la vista gorda a muchas cosas. Por eso las cajas de ahorro atrajeron a los peores jetas y por eso individuos como Urdangarín disfrazaron sus actividades de fundación social.

Mientras las cajas sean elefantes contables gobernados pro políticos jubilados, sindicalistas bancarios y grupos de presión de toda índole, seguirá apareciendo porquería. Y no será extraordinario ni sorprendente, ya que esa porquería no es una excepción momentánea sino que pertenece a al propia naturaleza de esos engendros, creados y mantenidos para perdonar deudas a los partidos políticos, subvencionar el poder de unos pocos y mangonear dinero, puestos y privilegios fuera del control de la sociedad.

Que antes no lo mirásemos porque no nos daba pérdidas no quiere decir que no lo supiéramos. Responsables somos todos, aunque sólo sea por no haber protestado antes.

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