Cuanto peor, peor (o cría cuervos y tendrás muchos)

Recién salida del río

A veces las conclusiones son tan obvias que, por más que nos esforcemos en darles la vuelta en busca de otro significado, no hay manera de conseguir superar la evidencia.

Hay últimamente por ahí un conjunto de gente que parece empeñada en convencernos de que cuanto peor vaya todo, mejor será al final. Son los militantes de la ruina, forofos de la crisis y amantes del tumulto, y se dividen en dos grupos bien diferenciados, al menos en teoría.

Por un lado están los que creen que a medida que las cosas empeoren la gente se volverá menos exigente y empezará a tragar con todo. Y puede que tengan razón, pero eso no incrementará sus beneficios,porque a medida que las cosas empeoren venderán menos, ganarán menos en cada venta y verán reaparecer las quejas de la pobreza, porque el que no tiene más que unos pocos euros para gastar se cuida muy mucho de que no le den gato por liebre. El capitalismo recalcitrante esperando que todo empeore es sólo una banda de idiotas que no conoce a sus trabajadores ni a sus clientes, y cuando cree que va a mejorar su posición, porque tiene algo, comparada con la de quienes tienen aún menos, se despeña a sí mismo por la senda de la pobreza, la ruina y elc ierre.

Por otro lado veo a los que creen que el empeoramiento de la situación es una puerta hacia la subversión y la revolución, que cambiará el marco económico y social del país. Buena parte de estos lo que quieren en realidad es poder quedarse gratis con tu casa, con tu moto y hasta con tu chica. La revolución, para ellos, consiste en romperle el escaparate al churrero y quemarle la furgoneta al panadero. Sin embargo, no parecen darse cuenta de que el empeoramiento de las condiciones de todos no va a resultar en ninguna mejoría, sino en purgas, cartillas de racionamiento y escasez diversa, porque buena parte de lo que consumimos viene de fuera, sobre todo la energia, y los que nos venden el petróleo no van a impresionarse un carajo por nuestras movidas sociales. La revolución que proponen conduce a la mugre, la agua  caliente que nos ale del grifo y al sindicalista convertido en comisario político, con capacidad para decidir quién vive y quién no. Y entonces, el churrero, el panadero, y todo el que quiere ducharse con agua caliente se hace fascista de pronto sin que ellos puedan comprenderlo.

Lo cierto, amigos, es que cuanto peor, peor. Lo cierto es que tenemos que buscar el modo de que las cosas vayan mejor, y de que se reparta mejor lo que se consiga. Hay ya demasiadas barajas rotas y demasiadas putas flotando en el río.

No hay sitio para más, de hecho…

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Lo que más codician los inmigrantes al cruzar nuestra frontera

Anciano moro, obra de Horacio Obaya.

El otro día os contaba lo que hablé con un marroquí que había pasado varios años en Libia y cómo veía él la situación en aquel país cuando gobernaba Gadafi, pero de aquella conversación salieron más cosas.

Mus vive ahora en España, en un bario con fuerte presencia de inmigrantes, sobre todo magrebíes, y cuando hablé con él había otros hombres (ninguna mujer) en el bar donde nos encontramos. La conversación sobre Gadafi derivó en otras y acabamos hablando de qué es lo que buscan los inmigrantes cuando viene a España.

Las primeras respuestas fueron en broma y hablaron de las chicas, que aquí no se tapan tanto. Mi respuesta fue que eso se arreglaba destapando un poco las suyas, o dejándolas salir a la calle, y terminamos en risas porque no era momento de terminar en lágrimas.

Sin embargo, siguiendo ese mismo hilo, llegué a un par de conclusiones que nunca se me habían ocurrido. Porque resulta que lo que más codician la mayoría de inmigrantes africanos que vienen a España no es la libertad ni la prosperidad, sino otra cosa.

La mayoría de los que vienen viven bajo regímenes más o menos opresores, pero eso no parece preocuparles mucho. Mientras no sean gobiernos que prohíban la emigración, todo tiene fácil arreglo, a su ver. Y si no te quieres ir, basta con no meterte en política, una cosa que, aunque nos disguste pensarlo, tampoco le importa mayormente a la mayoría de la gente.

Todos los que viene, sin excepción, vienen a ganar dinero. Quieren mejorar su vida, y enviar dinero a casa, y tener mejores oportunidades, y propsrar, y tener algunas de las cosas que ven por televisión y que nunca conseguirían en su país. Es legítimo y es hasta positivo para todos, pero tampoco es eso lo que más despierta su codicia.

Lo que realmente les impulsa a cruzar el estrecho jugándose el pellejo, son los treinta años, ¡treinta años! de diferencia de esperanza de vida, porque en buena parte de los países del Norte de África ya se es viejo a los 45, muy viejo a los 55 y casi nadie, menos de un 1 % llega a los 70 años de edad.

Lo que más quieren es que no mueran sus mujeres en los partos, y que los operen si están enfermos, y que su vida pueda durar razonablemente setenta o setenta y cinco años, sin pensar que a los cincuenta ya tienes que dar gracias por lo que has vivido porque tienes un pie en la sepultura.

Yo me quedé espantado, pero lo comprobé y es cierto. Hay más o menos treinta años de diferencia en la esperanza de vida entre los dos lados del Mediterráneo. ¿Y sabéis lo que son treinta años? Una vida entera. Para el que cruza  y para los suyos, si consiguen el reagrupamiento.

Por eso se arriesgan a cruzar: porque juegan al doble o nada. Al triple o nada. Al quíntuple o nada. Y a medida que aumenta su familia allí, el riesgo vale cada vez más la pena.

Como me dijo uno, para evitar la inmigración descontrolada en Europa quizás valiese más la pena invertir allí en hospitales que en fábricas. Porque a la gente de allí, de veras, no le importa vivir con un poco menos con tal de poder vivir. Con tal de no ser ancianos a los cincuenta años.

 

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Lo que era en realidad el régimen de Gadafi, contado por un marroquí residente en Libia

Mapa de Libia

A través de Menéame, el principal agregador de noticias en español, he visto esta noticia referente a las ventajas económicas y sociales que disfrutraban los ciudadanos libios durante el régimen de Gadafi, y no he querido dejar de preguntarle por el tema a Mus, un amigo marroquí que vivió varios años en Libia.

Por supuesto, se trata de la opinión de una persona, y por lo tanto está atada a la subjetividad de esta persona, que además residía en el país en calidad de extranjero, lo que cambia algunas cosas.

Como quiera que le pregunté en base a ese artículo, contaré lo que me dijo con esa misma base:

1. No hay ninguna factura de la luz en Libia, la electricidad es libre para todos sus ciudadanos .

No es totalmente cierto, aunque sí en buena parte. Existía un consumo máximo dentro de la gratuidad y una gran dejadez al mirar los contadores en el caso de que existiesen. Y no siempre existían. En general, si no hacía el tonto con un derroche ostentoso, no pagabas nada.

2. No hay interés de los préstamos, los bancos en Libia son de propiedad estatal y los préstamos concedidos a todos sus ciudadanos en el cero por ciento de interés por la ley. La usura está prohibida y penada por Ley.

Sí, y era muy difícil conseguir un préstamo, sobre todo para un extranjero. Al final, había que acudir a los prestamistas judíos o cristianos, con interés, porque los otros te volvían locos con el papeleo y las condiciones. La gente se quejaba bastante de eso.

3. Tener un hogar considerado como un derecho humano en Libia. Gaddafi prometió una casa a todos antes de poner una casa para su padre y mantuvo su promesa: su padre murió sin casa.

Ni el padre de Gadafi ni mucha gente. Había un gran problema de vivienda, pero motivado pro el gran crecimiento de la población. De hecho, mi amigo trabajó allí en la construcción porque se construyeron muchas decenas de miles de viviendas en pocos años. Fue insuficiente, pero se hizo un enorme esfuerzo.

4. Todos los recién casados ??en Libia recibe $ 60.000 dinares (50.000 dólares EE.UU.) por el gobierno para comprar su primer apartamento para ayudar a la puesta en marcha de la familia.

Había ciertas condiciones y parece ser que no lo recibía todo el mundo, pero no puede dar más datos porque no lo sabe.

5. Tratamientos de la educación y de atención médica gratuita en Libia. Antes de Gaddafi sólo el 25 por ciento de los libios sabían leer y escribir. Hoy en día, la cifra es del 83 por ciento.

Total y absolutamente cierto. Educación y sanidad muy superiores a cualquier país del entorno, y sin comparación posible.

6. Cualquier libio que quiera ser agricultor recibe gratis, tierra, una casa, animales, equipo de agricultura y semillas

Es una ayuda similar a la que se presta en otros países, aunque puede darse en concepto de préstamo como colono. Esto ya es de mi cosecha: durante el franquismo fue muy frecuente en España, a través del Instituto Nacional de Colonización.

7. Si los libios no puede encontrar las instalaciones educativas o médicas que necesitan, los fondos del gobierno a ir al extranjero, ya que no sólo es pagado, pero que reciben un mes de EE.UU. $ 2.300 / para gastos de alojamiento y coche.

Sólo teóroico: en la realidad había que ser pariente de alguien para conseguir eso.

8. Si uno se compra un coche de Libia, el gobierno subsidia el 50 por ciento del precio.

No. Te puede eximir de ciertos impuestos, pero sólo eso. (Que no es poco)

9. El precio del petróleo en Libia es de $ 0,14 por litro.

Sí, pero no es de extrañar, porque lo producen ellos.

10. Libia no tiene deuda externa y las reservas que ascienden a $ 180 mil millones están congelados a nivel mundial.

¿?

11. Si un ciudadano libio no puede conseguir empleo después de graduarse el estado pagaría el salario promedio de la profesión, como si él o ella se emplea, hasta que el empleo se encuentra.

Y si no lo encuentra, se le da cualquier empleo, pero trabaja todo el mundo. Hay más trabajo que trabajadores. Por eso había tantos inmigrantes de fuera, como Mus.

12. Una porción de cada venta de petróleo de Libia se le atribuye directamente a las cuentas bancarias de todos los ciudadanos libios.

No lo sabe.

13. Una madre que da a luz a un niño recibirá 5.000 dólares EE.UU..

Cierto.

14. 40 barras de pan en Libia cuesta $ 0,15.

Toda la alimentación era muy barata.

15. 25 por ciento de los libios tienen un título universitario .

Muchísima gente con estudios. La cifra no puede precisarla.

16. Gaddafi llevó a cabo la más grande del mundo proyecto de riego, conocido como el proyecto del Gran Río artificiales , para que el agua disponible en todo el país desierto.

Cierto. Una cosa impresionante que hacía que sobrase la comida y fuese tan tremendamente barata.

17. Gadafi pedía pago del petróleo en otra moneda y ya no en dólares. Es en dinars africanos respaldado en oro. A esto Sarkozy, el presidente de Francia, lo llamó “un peligro para las finanzas del mundo”.

No lo sabe.

18. Libia compartía su tesoro con otros países de África. Sin la tiranía de los bancos de Rothchild todos podemos vivir libres sobre la Tierra sin cargar enormes deudas con grandes intereses. Los bancos y sus políticos comprados están robando trillones de dólares, euros y libras todos los años.

No lo sabe.

19. Gaddafi cree en la democracia directa que está en su Libro Verde…. Y fundo la UNION AFRICANA como instrumento de liberación del imperialismo.

De democracia nada. Aquello era una dictadura férrea.

20. Gadafi fue el primer gobernante mundial mucho antes que EE.UU que dicto una orden de busca y captura contra Bin Laden, combatió el terrorismo con firmeza en Libia.

Verdad.Cualquier sospecha de pertenecer a un grupo islamista o simpatizante te llevaba a la cárcel en un momento.

Dicho esto, quiero añadir algo que salió de esa misma conversación y que me parece relevante:

Libia era un país con trabajo y riqueza que acogía a cientos de miles de trabajadores extranjeros por su mayor desarrollo que los países vecinos. Allí había miles y miles de inmigrantes de otros países africanos trabajando, porque las condiciones eran mejores que en le resto del entorno.

Y acabo con una pregunta que me hizo Mus:

En España has visto inmigrantes marroquíes, argelinos, africanos… ¿pero conoces a algún inmigrante Libio? No, o muy pocos. No vienen porque en su país había trabajo y se vivía bien.

Dicho esto, dicho todo.

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