Cuando en vez de los corruptos se suicidan los fiscales

Forges siempre lo ve un poco más claro

Forges siempre lo ve un poco más claro

En Japón se suicidan los corruptos, por la inmensa vergüenza de que los pillen, pero aquí, ya veis…

Acabo de enterarme de que ha aparecido muerto en su casas el fiscal de la Audiencia de Lugo, el que llevaba en sus manos el caso Pokemón, además de otros de bastante repercusión en los medios, como el caso Carioca o el caso Campeón.

Sé de sobra que el corazón humano es un pozo insondable y desconozco por completo las razones que han llevado a este señor a un acto tan extremo. En todo caso mis condolencias a la familia, y mi absoluto respeto para su decisión. Quien se juega lo suyo y con lo suyo paga, cumple siempre.

Sin embargo, no puedo menos que preguntarme qué pasa en un país donde los delincuentes siguen saliendo por la tele, siguen ocupando durante mucho tiempo sus cargos o son contratados por otra instancia pública un poquito más opaca, y los fiscales que loa acusan acaban desesperados, reventados de trabajar y entregándose a la desesperación.

¿En qué clase de sociedad vivimos para que socialmente sea más liviano ser un chorizo que dedicarse a perseguirlos? Ya no hablamos del viejo bandolero con trabuco y su halo romántico, sino de prongosos personajes que nos roban a todos: pero la indiferencia se mantiene. Hay cabreo, sí, pero un cabreo impostado, sin quye se convierta en apoyo a los que se juegan su posición social o mucho más por echarles mano. ¿Por qué no hay una estatua en cada pueblo dedicada a los miembros del UDEF,o a los guardias de la UCO, que salen más en el Telediario que Cristiano Ronaldo? Cumplen con su trabajo, dirán algunos. Sí, claro, y también cumplirían trabajando sus jornadas justas y persiguiendo a cuatro robamelones, como hacen otros cuerpos de seguridad que no voy a mencionar, y que tienen mayor sueldo que ellos. ¿O es que alguien sabe de algún papel contra Pujol que hayan encontrado los Mossos, por poner un ejemplo?

La corrupción es más visible arriba, pero  los corruptos y los impostores siguen cobrando magníficas exclusivas de los medios, como en El secuestro del candidato, probablementre la novela más feroz que se ha escrito sobre lo que pasa en España y que, precisamente por eso fue castigada con latigazos de silencio.

Los corruptos están en la calle, las televisiones los hacen ricos, el dinero no aparece y los fiscales se suicidan. Si leyeseis este resumen de la situación hablando de otro país, ¿qué demonios pensaríais?

 

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La seguridad jurídica es uno de los pilares de la corrupción

Lo que te queda para salir adelante

Lo que te queda para salir adelante

Pues ya ven, toda la vida pensando que seguridad jurídica es uno de los pilares del Estado de Derecho y me doy cuenta ahora de que La seguridad jurídica es  uno de los pilares de la corrupción. ¿Qu7e me he vuelto loco? Puede ser, pero vale la pena analizar el tema más de cerca.

Sin seguridad jurídica no hay modo de hacer nada, ni de invertir, ni de estudiar, ni de trabajar, ni de mover un ladrillo o un montón de hierba. Si el Gobierno puede echarse atrás en cualquier momento y cambiar las reglas a mitad de la partida, entonces más vale hacer el petate y largarse del país cuanto antes. Porque es cierto: un lugar donde todo  puede cambiar de un día para otro es un lugar condenado al fracaso.

Esto es lo que siempre he pensado, y lo que consideraba una verdad indiscutible Pero esta mañana, en el bar, escuché la siguiente conversación:

-“Fulanita tuvo la suerte de que su padre fue alcalde año y medio. Y los hizo funcionarios a todos, A ella, al hermano y al marido”.

¿Y saben lo que les digo? Que es cierto. Que la seguridad jurídica ha permitido que los corruptos hayan tomado al asalto nuestras instituciones y hayan tomado decisiones a largo plazo para que, aunque ellos se marchen, quede todo bien atado. Eso se ha hecho con la electricidad, eso con las contratas, eso con las plazas de funcionario en todas las administraciones locales y autonómicas, eso con los precios regulados del transporte, eso mismo con la distribución del gas, con las concesiones de las ITV, con las licencias de las gasolineras, con las licencias de los estancos, con las concesiones de las administraciones de loterías, con las indeminizaciones que los banqueros se pagan a sí mismos después de haber llevado a la ruina las cajas de ahorros. Eso es lo que se hacho con todo, que ya me canso de enumerar.

La seguridad jurídica ha servido en España, sobre todo, para que nadie venga a deshacer lo que conseguiste con un soborno o un favor. Para que nadie se meta a competir donde tú metiste la cuchara. Para que no vengan otros a poner el cazo donde tú untaste al jefecillo del momento. Para dar trabajo a los hijos, a los sobrinos y a las queridas. Para eso.

La seguridad jurídica, pilar indiscutible del Estado de Derecho, se ha convertido en España en pilar del mamoneo, la corrupción, y ese sangrante apartheid por el que los buenos puestos, los buenos sueldos y los buenos negocios están ya repartidos desde hace décadas entre las mismas familias.

Y el que no sea miembro de esa casta, que se joda o que emigre.

¿Les suena o me lo invento?

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El infierno de las Cajas de Ahorros

Jaula de monos...

Ahora nos hacemos todos lso sorprendidos con lo de Bankia, pero sabiendo que Bankia es una suma de cajas de ahorros, ¿qué ha sucedido en realidad que no nos temiésemos ya?

Las Cajas de ahorros son uno de los instrumentos más extraños y opacos de nuestros sistema financiero. De hecho, si se pregunta pro ahí casi nadie sabe lo que son, ni de quién son, ni cómo funcionan, y mucho menos quién nombra a sus directivos y quién  mantiene el control.

La teoría es muy bonita, por supuesto, tan bonita como imposible de creer, y precisamente por esa teoría tan humanista y solidaria de entidades financieras que gastan sus beneficios en proyectos sociales es por lo que se ha mantenido una extrema opacidad hasta que era demasiado tarde.

Es triste decir esto, pero mencionar lo social atrae a toda clase de buitres además de a las personas con buenas intenciones y ganas de hacer cosas. Lo social es un imán para los canallas, porque todo el mundo sabe que cuando se trata de asuntos sociales se relajan los controles y se hace la vista gorda a muchas cosas. Por eso las cajas de ahorro atrajeron a los peores jetas y por eso individuos como Urdangarín disfrazaron sus actividades de fundación social.

Mientras las cajas sean elefantes contables gobernados pro políticos jubilados, sindicalistas bancarios y grupos de presión de toda índole, seguirá apareciendo porquería. Y no será extraordinario ni sorprendente, ya que esa porquería no es una excepción momentánea sino que pertenece a al propia naturaleza de esos engendros, creados y mantenidos para perdonar deudas a los partidos políticos, subvencionar el poder de unos pocos y mangonear dinero, puestos y privilegios fuera del control de la sociedad.

Que antes no lo mirásemos porque no nos daba pérdidas no quiere decir que no lo supiéramos. Responsables somos todos, aunque sólo sea por no haber protestado antes.

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Andalucía y Valencia: la trágica semejanza de dos casos diferentes

Vieja alegoría del caciquismo

No se trata de ideologías, sino de la dura mecánica de los intereses inconfesables y los incentivos perversos: tanto Andalucía como Valencia llevan décadas gobernados por el mismo partido político, y a pesar de los constantes casos de corrupción, de los saqueos, de los dineros públicos empleados en cien malversaciones diferentes, a la hora de las elecciones los votantes sigue optando por continuar con los mismos gobiernos, como si le diese todo igual y alentasen la ampliación del mamoneo.

Y al fin y al cabo es o es lo que sucede: a una parte del electorado, muy amplia y cada vez mayor, le importa sólo el mantenimiento de sus relaciones con el poder, su clientelismo, el dinero gratis o con poco esfuerzo y las concesiones administrativas ganadas pongas lo que pongas en la plica del concurso.

Esta es la expresión máxima de la vieja doctrina del 51 % consistente en repartir todos los recursos disponibles entre el 51% de los votantes y no dar nada en absoluto al resto, de tal manera que los que reciben la parte del pastel te mantengan indefinidamente en el poder mientras los otros, simple y llanamente, pagan y revientan. Por eso, en los lugares donde se ha seguido esta doctrina, cuando un candidato recibía muchos más votos de este 51 % se le sustituía, puesto que se entendía que estaba creando un exceso de gente satisfecha, o lo que es lo mismo, estaba dándole algo a gente que no tenía por qué recibir nada en absoluto. O dicho de otro modo, porque estaba quitándoselo a los propios para dárselo a quien no debía.

Aquí no somos tan explícitos, pero la situación es la misma, repetida con dos corrientes políticas distintas y en dos regiones diferentes: las redes de clientelismo, de contratación a dedo, de favores debidos y licitaciones amañadas son más poderosas que el deseo de catarsis de una parte de la población, los que son neutrales, deseosos de ver que las instituciones funcionen con un poco de limpieza y transparencia.

Aquí nos hemos encontrado con que el cacique local, que se follaba a tu hija pero te daba tierras y trabajo, ha sido sustituido por una especie de aparato al que llaman democrático pero que viene a hacer poco más o menos lo mismo, con la agravante de que no puedes echarle siquiera la culpa, porque ahora se llama voluntad popular.

Para esto prefería al cacique: por lo menos podías agarrarlo un día y colgarlo de un pino.

 

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