Ahora sí, de verdad, hay paro

Restaurante con nombre más que apropiado a la situación

Prefiero pasar de datos y centrarme en el mundo real, en ese que veo a diario y escucho en los cafés, en el negocio, formado por la gente que me rodea más que por las estadísticas de instituciones en las que no puedo confiar. Ahora sí, hay paro.

Ahora sí veo a gente que pierde el culo buscando trabajo, un trabajo cualquiera, y volviendo a casa a diario con la desesperanza de no haber encontrado nada. Ya no es como hasta hace poco, cuando se preguntaba detalladamente por las condiciones, las vacaciones, y la posibilidad de ascender. Se sigue preguntando, por supuesto, pero en otro tono y cono otro ánimo.

Ahora sí veo a la gente echando currícula mientras aún le quedan dos o tres meses de subsidio de desempleo. Ya no queda casi nadie de aquellos que esperaban a consumir el subsidio al completo antes de mover el trasero. Ya no queda casi nadie de los que decían que trabajar para cobrar lo mismo que no trabajando es de idiotas.

Ahora sí, veo a los pequeños profesionales devanándose los sesos para hacer buena publicidad de sus servicios o negocios, currándose trípticos en la impresora o incluso poniendo carteles. Aquellos carteles gilipollas de “si vienes y no estamos es que no coincidimos han desaparecido de una vez como por arte de magia”.

Ahora sí, veo a la gente tratando de sacar cualquier partido a lo que saben hacer o preocupándose aprender algo que les pueda ayudar a ganar unos euros. He visto a chavales tirar de guitarra para ofrecerse a bodas, y a no tan chavales repartiendo publicidad de pubs y de copas a dos por una.

Ahora sí, y bien que me jode, he visto y veo verdadera necesidad.

Y contra todo lo dicho, contra todo lo que hemos gritado algunos, he visto la realiodad: quien te paga la factura de la luz para que no te la corten es la familia, o los amuigos. Quien te da de comer a fin de mes si las cosas estásn MUY jodidas, es la Iglesia. Al menos, en mi ciudad, es así.

Los demás, cantos folclóricos.

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