Gasolina a 66 céntimos el litro

Un galón

Ni es una oferta rara, de esas que hacen los supermercados para venderte latas de sardinas, ni es una broma que al final se refiere a otra cosa: se trata de gasolina de verdad, de la de siempre, pero lo malo es que hay que traerla de un poco lejos, porque ese es el precio al que hoy, de media, se vende la gasolina en los Estados Unidos.

Y no os penséis que allí la gasolina no tiene impuestos, que los tiene, pero más moderados que aquí. Y además, las empresas que la venden compiten de veras entre ellas, en lugar de jugar a la competencia como hacen por aquí.

El cálculo es bastante sencillo:

-3, 30$ el galón.

-3,75 litros por galón.

-1,33 dólares por cada euro.

Así las cosas, ya me contaréis cómo demonios podemos hablar de competitividad de nuestra economía. Porque a los políticos europeos, y más concretamente a los españoles, todo se les vuelve hablar de ser competitivos, y de baratar costes para poder exportar mejor. Y sí, que vale, pero aquí, cuando se cuentan los factores de producción que deben abaratarse parece que sólo se piensa en la mano de obra, cuando hay otros factores productivos, como la energía, tan importantes como la mano de obra, y a veces más, que nadie mira, no vaya a ser que haga daño al amigo de turno.

Cuando un país como los Estadios Unidos, con una renta per capita muy superior a la nuestra, sigue vendiendo la gasolina a 66 céntimos mientras nosotros la pagamos a mucho más del doble, de nada sirve  que bajemos los salarios para competir con ellos. Los bajamos, en todo caso, para servirles mejor y más barato.

Y eso, con suerte.

Por favor,  menos milongas.

Share

Un modo retorcido de echar a los pequeños del mercado

Modernidad

Por mucho que se trate de buenas intenciones o de proyectos interesantes, lo cierto es que el trabajo gratuito se ha introducido poco a poco en nuestras vidas y parece que ha llegado para quedarse.

Porque es eso lo que hacemos y lo que parece que se nos pide desde muchos foros: trabajar gratis, o por una limosna, pero nos lo han disfrazado tan bien, nos han vendido tan bien la píldora, que además lo hacemos encantados.

¿Qués es un blog? Información gratuita. O una columna de opinión escrita gratis, como esta. O un medio informativo, gratuito, escrito por gente que saca once céntimos de publicidad después de tener ochocientos lectores.

¿qué es un proyecto de software libre? Un grupo de gente que trabaja gratis mientras echa currículums para pedir empleo a las empresas que podrían estar haciendo ese mismo proyecto con gente asalariada y que no van a contratarte porque hay quien está ofreciendo el mismo producto por nada.

¿Qué es el voluntariado? Otro tanto de lo mismo. Reducir el presupuesto de asuntos sociales porque hay gente que mantiene el sombrajo en pie a fuerza de regalar horas, desvelos y mano de obra.

Y no estoy en contra de todas estas cosas, por supuesto que no, ni de desarrollar una sociedad más enlazada, en la que la aportación de cada cual sume para todos y genere una sinergia, pero es que tengo al impresión de que estamos ante un movimiento dirigido de algún modo, porque allí donde hay verdadero dinero no llega lo gratis, porque no hay bancos que den hipotecas gratis, ni promotoras que construyan pisos gratis, ni siquiera operadoras de teléfono gratuito. Parece a veces que lo gratis sólo alcanza a donde puede abaratar la mano de obra y que la intención real es achicar el mercado de trabajo, dejando menos puestos, menos huecos y en resumen, menos oportunidades de encontrar su espacio a la gente que empieza.

Si en España tenemos un paro juvenil tan vergonzosamente alto no es por esto, claro que no, pero no me negaréis que también ayuda, y no poco, esta barrera de entrada contra el emprendedor de pocos recursos. Porque para hacer un proyecto grande se necesita mucho dinero y donde no se necesita un gran capital para empezar hay que competir contra los que lo hacen gratis.

¿Y quién se beneficia de esto? El gran capital, por supuesto, que elimina a los que quieren empezar, ve abaratarse el talento y se queda con las tajadas que realmente valen la pena mientras los pequeños abandonan o se enfrentan al que se da por pagado saliendo en unos títulos de crédito.

Una pena y un engaño. Me parece.

Share