La castidad de la Bernarda

Venga ya, hombre...

Que no, que se pongan como se pongan no nos creemos los Presupuestos Generales del Estado para el año que viene. Que el pueblo puede ser idiota cuando piensa, pero no cuando olfatea, y hay demasiadas cosas que no cuelan porque suenan a gigantes y cabezudos con pasacalles de misa negra.
Rajoy evita el rescate no porque no nos interese y sea mejor buscar un mejor momento, sino porque un rescate significa, en realidad, que vendrán unos señores de fuera a mirar las cuentas. Y el Presidente está dispuesto a lo que sea, pasando por vender a su madre o a la nuestra, antes de permitir que nadie le mire las cuentas y vea la cantidad de mentiras y porquería que ocultamos bajo las alfombras.

Cuando se marchó Zapatero, las cuentas presentadas eran falsas y el déficit público pasó en pocos meses del 8,5 % anunciado a unas décimas por encima del 10 %. Y hablamos del porcentajes del PIB, o sea que hablamos de casi veninte mil millones de euros, o tres billones de las antiguas pesetas.

Después de ganar las elecciones, el PP cacareó esas mentiras a todo trapo, pero luego salieron las comunidades autónomas que gobernaban ellos mismos aportando más basura y más deuda a la contabilidad, hasta el momento presente en que se aprueban unos presupuestos en los que se dan por cumplidos los objetivos para 2012 (lo que es falso) y se mejoran las expectativas para el 2013, que es delirante.

Luego, por supuesto, la culpa de que España pierda credibilidad será de Artur Mas y sus payasadas independentistas. Pero lo cierto es que nadie nos cree porque cada vez mentimos más y peor: tuvieron que venir a hacer una auditoría externa de nuestros bancos porque les daban risa los informes del Banco de España, la CNMV y el Tribunal de Cuentas, nos bajan la nota crediticia porque nadie sabe cuánto gastan y cuánto deben las sanguijuelas autonómicas, y se mantienen en los presupuestos todos los gastos para pagar empresas de amigos y aliados mientras se recorta la inversión y se eluden reformas, como la del mercado de la energía, ese viejo atraco que no cesa.

No le demos vueltas. Zapatero era un inútil y Rajoy es un cobarde. Con semejantes mimbres, no podemos confiar en la castidad de la Bernarda. Tenemos demasiada experiencia como para ignorar que, cuando se habla de la Bernarda, no es la castidad lo que se espera.

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Una encuesta incómoda

Manifestante a favor del aborto

Las cenas de navidad tienen la desventaja de que acabas yendo a más de las que queires, pero a veces son también ocasiones para plantear cuestiones que sólo pueden plantearse con tres copas y unas buenas risas.

Ahora que ha ganado las elecciones el PP vuelve a estar de actualidad el debate sobre el aborto, pero se no es un tema que se pueda plantear en tono festivo, lo primero porque siempre es una tragedia (nadie aborta por diversión) y lo segundo porque es lo bastante controvertido para armmar una buena bronca en cualquier circunstancia, así que la cosa se planteó de otro modo. Y lo repito aquí:

¿Cuántos de los presentes no estarían aquí si en el momento de su nacimiento hubiese estado aprobada la actual ley del aborto?

Tened en cuenta que el aborto de despenalizó por primera vez en España en 1985, así que los menores de 26 años lo tienen mucho más fácil. Pero el resto, por favor, que piense en sí mismo, y si alguno se atreve, en plan anónimo,m que se sume a la lista.

No se trata de discutir sobre los derechos de los fetos ni los de las mujeres, ni de entrar en el tema bizantino de sí es buena suerte o no que nuestras madres tuviesen menos derechos que las mujeres actuales. Se trata sólo de preguntarse: ¿estaría yo aquí si entonces hubiese existido una ley como la actual?

Razones hay muchas: embarazos indeseados, embarazos con padres demasiado jóvenes, madres solteras, malas condiciones socioeconómicas, peligro para la salud… ¡lo que queráis! No importa la razón, sino pasar lista, simplemente.

Os avanzo un dato: en nuestra mesa éramos 15 y hubiesen faltado cuatro. Más los que no lo reconocieron, o nunca lo supusieron, añado yo…

Venga, animaos… ¿Cuántos no estaríais leyendo esto?

 

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