Pensáis como perdedores. Carta abierta de un comunista

Soy de izquierdas, como muchos de vosotros, y revolucionario, como decís serlo también muchos de vosotros. Trotskista, por más señas, si alguno sabe lo que realmente significa eso, o lo significó en su momento. Y lo cierto es que veo la deriva de la supuesta izquierda española y dais vergüenza: pensáis como perdedores. Toda vuestra militancia se resume en retirar símbolos franquistas, aplaudir a los que persiguen torturadores fascistas y, en general, escarbar en el pasado, como gallinas de corral que buscan gusanos en un montón de mierda.

Todo eso está muy bien en medio de la lucha, pero no después de ella. Atacando al que venció demostráis solamente resquemor por vuestra impotencia, cuando lo que la realidad exige es aprender de los que ganan, desear vencer, estudiar las razones por las que nos vencieron y enmendar nuestros errores.

Pensábais como perdedores ya durante aquella guerra y por eso hubo que eliminar a anarquistas y socialdemócratas, igual que hubo que combatirlos, con tanta y más saña que a los burgueses tras la revolución de Octubre. También a nosotros los trotskistas nos tocó el turno, es cierto, pero en el marco político de una lucha personal contra Stalin, y no por blandos, por fofos, por fríos, por apegados a la ética burguesa y cristiana del quién es el agresor, quién tiene la culpa, quién consiguió comprar más votos en unas elecciones que sabemos de sobra que no pueden ser limpias cuando todos los medios están de un sólo lado.

Olvidaos de una vez de la República. la República perdió porque no supo enfrentarse a los que sí sabían vencer y sí deseaban la victoria. ¿Qué es lo que deseáis? ¿Ser inmaculados o sacar adelante una verdadera revolución? ¿No os dais cuenta de que estáis en manos de los charlatanes que predican lo que es justo y lo que no, lo que es limpio y lo que no, lo que es ético y lo que no?

Escapáis de los curas para caer en manos de los blandos, de los viejos, de esos políticos seniles que pretenden ganar el futuro en los libros de historia y combatir en los cementerios. Maldecís a Franco como las viejas maldicen la lluvia: pensando en una cosa que viene de arriba y no se puede evitar. ¿Qué pretendéis?, ¿que los que le siguieron se avergüencen de su victoria? No seáis infantiles… ¡Aprended a vencerles y que se avergüencen de su derrota!

¿Acaso veis a los japoneses dando todo el día la murga porque lanzaron dos bombas atómicas sobre su población civil? En absoluto. Aprenden, trabajan, prosperan, y se sobreponen. Los que insisten en ello, curiosamente, son algunos de los que dicen ser de los nuestros, en teoría para atacar al imperialismo yankee, pero en realidad porque aman cualquier derrota, y la ensalzan, la cubren de flores, intentando así adornar la suya, aunque no sé muy bien si la pasada o la que prevén para el futuro.

No se puede hacer la revolución desde el victimismo. No podemos enseñar orgullo de clase a nuestros hijos desde el lloriqueo del perdedor. No podemos movilizar a los más jóvenes gritando “¡nos hicieron pupa!”. ¿Qué clase de gente pensáis que atraemos así?

Yo os lo diré: a los que aman a los perdedores porque son a su vez otros perdedores, a los que nos llevarán a una nueva derrota y una nueva esclavitud.

La única utilidad de mirar atrás es aprender de lo errores o tratar de repetir los aciertos. Lo demás, lo que estáis haciendo, es reaccionario, desmovilizador y a la postre criminal, porque sólo ayuda a fortalecer al adversario recordándole su condición de vencedor.

Con el corazón os lo digo: no necesitamos una pala para cavar más hondo en el pasado. Necesitamos un catalejo para mirar más adelante en el futuro.

 

Grabloben

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Consecuencias de la renta básica e incondicional para todos los ciudadanos

¿Magia financiero o idea novedosa?

Cada vez que se plantea este tema surge el debate entre los que creen que los ciudadanos tienen una serie de derechos pro el solo hecho de haber nacido y los que apuntan la importancia de valores como el esfuerzo personal e indican que semejante renta alentaría la vagancia, la indolencia y el parasitismo.

Se trata de un enfrentamiento ético, o estético, y la mayoría de los que debaten sobre el asunto, ni atienden a razones, ni quieren escucharlas. Por eso, me gustaría hoy acercarme al tema sin complejos y hablar de las consecuencias que este sistema tendría. Y las hay de todo tipo:

-1- Es falso que este sistema sea horrorosamente caro. La renta básica, universal e incondicional, en los países en los que se ha planteado seriamente, sustituye a TODOS los demás subsidios sociales, ayudas y subvenciones. Si el Estado facilita una renta para sobrevivir, deja de pagar el desempleo,.los seguros de enfermedad y en algunos casos hasta las pensiones. En el caso de Alemania, se calculó que una renta de mil euros para todos los ciudadanos sólo subiría los costes sociales en un 30 %. Puede parecer mucho,m peor no lo es en realidad, porque se recauda una parte en impuestos a quienes reciben esta renta y tienen otras rentas del trabajo o el capital, por lo que el aumento sería mucho menor.

-2- La renta básica aniquila el fraude en el disfrute de las ayudas sociales. Como la recibe todo el mundo, se acban las picarescas y las desigualdades. Por eso se hace tanto hincapié en que debe ser universal (para todos) e incondicional (sin mirar nivel de ingresos, etc.)

-3- La renta básica produce un gran aumento de la inflación. Como todo el mundo dispone de una cantidad de dinero de partida, los precios de los productos básicos se disparan, ya que todo el mundo puede adquirirlos y crece la demanda. Es obvio que si todo el mundo tiene un vaso de agua, un vaso de agua no vale nada. Si todo el mundo tiene mil euros, mil euros valen poca cosa… Así es el ser humano, y es difícil de evitar.

-4-La renta básica es una barrera tremenda a la inmigración. Ningún país que la conceda admitirá la llegada de gente que pida ese dinero para enviarlo fuera, o simplemente para vivir a costa de los ciudadanos de ese país. Todos los proyectos que hablan de renta básica restringen terriblemente la inmigración y la obtención de la nacionalidad, por razones evidentes. Dar una renta básica y papeles para todos es una combinación suicida, como cualquiera puede entender.

-5- La renta básica dignifica los salarios. Al no haber personas con una necesidad acuciante de trabajar, o no al menos como antes, los salarios tienen que aumentar. Esto, de todos modos, es muy discutido por los efectos de la inflación, que ya se menciona en el apartado tercero. De hecho, es posible que al desaparecer los subsidios y aumentar el coste de la vida, haya aún más gente necesitada de trabajar a toda costa, como aseguran algunos. Sobre este punto, continúan las controversias.

 

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