Las cifras que una vez supimos pero ya hemos olvidado. Y el miedo que dan.

Portada de Time de aquellas fechas...

El 12 de enero de este año, España colocó diez mil millones de deuda pública en una subasta del Tesoro. Ya sé que este dato se lo cree todo el mundo, pero pongo el enlace, por si acaso.

Todos sabemos que después de esta fecha, y cada dos semanas, se han ido celebrando otras subastas de deuda, con distintos montos, y que sobre estas subastas es sobre donde presionan los especuladores internacionales para encarecer nuestra financiación y apretarnos un poco más la soga al cuello.

Hasta aquí, lo conocido. Pero ahora me toca poner un enlace que a más de uno lo dejará helado. Es este, y no os lo perdáis.

Y me veo en la necesidad derepetir, en negrita, el comienzo:

Se conceden créditos para los gastos del Estado durante el año económico de mil novecientos setenta y siete hasta la suma de novecientos sesenta y siete mil doscientos cincuenta millones de pesetas, distribuidos en la forma que expresa el adjunto estado letra A. Los ingresos para el mismo ejercicio se calculan en novecientos sesenta y siete mil doscientos cincuenta millones de pesetas, según se detalla en el adjunto estado letra B.

O sea, que hace treinta y cinco años, el presupuesto total del estado era de menos de un billón. ¿Y cuánto es eso en euros? aproximadamente 6000 millones de euros. O sea, que a principios de 2012 hemos pedido prestado en el mes de enero el doble de todo el presupuesto nacional de 1977.

¿De veras somos tan ricos? ¿De veras el país ha prosperado tanto? ¿Cómo es posible que incluso con la inflación de por medio haya subido hasta este extremo el volumen de dinero que maneja el Estado? Porque seguro que alguno se agarra a la inflación y a la subida del IPC. Y no, no es tan bestial como para explicar esto. Según el Instituto Nacional de Estadística, la variación del IPC entre 1977 y 2012 ha sido del 779,7 %. Nada que ver con el billón de euros de presupuesto actual respecto al billón de pesetas de entonces…

Gastamos cada mes mucho más de lo que gastaban al año nuestros padres… ¿De veras vivimos veinte veces mejor que ellos?

Nos hemos vuelto locos. A ver si con un poco de suerte estos datos nos ayudan a recordar quienes somos, porque ni siquiera los que conocimos aquella época nos acordábamos de estas cifras…

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