Minar Keith y la United Fruit Company. Una historia bananera

CUANDO Minar C. Keith murió todos los periódicos publicaron su fotografía: un hombre de ojos brillantes con nariz de águila, vientre respetable y una mirada de desasosiego.
Minar C. Keith, hijo de un hombre rico, nació en una familia que apreciaba el olor del dinero; eran capaces de oler dinero en cualquier punto del globo.
Su tío era Henry Meiggs, el Don Enrique de la Costa Oeste. Su padre tenía grandes empresas madereras y propiedades en Brooklyn;
el joven Keith era una astilla de ese palo.
(En el cuarenta y nueve Don Enrique había llegado a San Francisco con la fiebre del oro. No se lanzó a buscarlo en las colinas ni se murió de sed revolviendo el polvo de álcali de Death Valley. Él les vendía equipos a los demás. Se quedó en San Francisco y jugó a la política y a las altas finanzas hasta que se embarró demasiado y tuvo que embarcarse de apuro.
El barco lo llevó a Chile. En Chile olió dinero.
Era un capitalista yanqui. Construyó el ferrocarril de Santiago a Valparaíso. En las islas Chincha había depósitos de guano. Meiggs sintió que el guano olía a dinero. Con el guano hizo una fortuna, se convirtió en una potencia de la Costa Oeste, manejó cifras, ferrocarriles, ejércitos, la política de los caciques: todos eran para él fichas de una partida de póquer. Cuando la suerte le daba buenas cartas, acumulaba dólares.
Financió los increíbles ferrocarriles de los Andes).
Cuando Tomás Guardia llegó a ser dictador de Costa Rica, le escribió a Don Enrique para pedirle que le construyera un ferrocarril;
Meiggs estaba trabajando en los Andes, pero un contrato de 75.000 dólares valía la pena,
así que mandó llamar a su sobrino Minar Keith.
Donde pisaba esta familia no crecía la hierba.
A los dieciséis años Minar Keith vendía cuellos y corbatas por su cuenta en una sastrería.
Después de eso fue capataz de un aserradero y propietario de otro.
Cuando su papaíto compró Padre Island, cerca de Corpus Christi, Texas, mandó a Minar a explotar la zona.
En Padre Island, Minar se dedicó a la ganadería y a la pesca, pero con eso no se hacía dinero suficientemente rápido, de modo que compró cerdos y los alimentó con carne de novillos y pescado, pero los cerdos no daban dinero fácil, así que cuando lo enviaron a Limón se alegró.
Limón era uno de los peores focos de peste del Caribe, hasta los nativos se morían de malaria, fiebre amarilla, disentería.
Keith subió hasta Nueva Orleans en el vapor John G. Meiggs a contratar mano de obra para la construcción del ferrocarril. Ofreció un dólar por día además de la comida y contrató setecientos hombres. Algunos habían sido filibusteros en las épocas de William Walker.
Sólo sobrevivieron veinticinco.
Los esqueletos húmedos de whisky de los demás se pudrieron en los pantanos.
En un segundo viaje se llevó mil quinientos. Murieron todos, para demostrar quizá que sólo los negros de Jamaica eran capaces de vivir en Limón. Minar Keith no murió.
En 1882 había instalados treinta kilómetros de ferrocarril y Keith debía un millón de dólares;
el ferrocarril no tenía nada que transportar.
Keith hizo plantar plátanos para que el ferrocarril tuviera algo que transportar; para comercializar los plátanos tuvo que meterse en el negocio del transporte;
así empezó el comercio de frutas del Caribe.
Ni un momento los trabajadores dejaban de morirse de malaria, fiebre amarilla y disentería.
Hasta los tres hermanos de Minar Keith murieron.
Pero Minar Keith no murió.
Él construyó ferrocarriles, abrió tiendas de ultramarinos en Bluefields, Belice, Limón, compró y vendió caucho, vainilla, carey, zarzaparrilla, compraba todo lo que costara poco y vendía todo lo que pudiese cobrar caro.
En 1898, en colaboración con la Boston Fruit Company, fundó la United Fruit Company, que desde entonces pasó a ser uno de los consorcios industriales más poderosos del mundo.
En 1912 incorporó a su emporio el Ferrocarril Internacional de Centroamérica;
todo empezó con los plátanos;
en Europa y Estados Unidos la gente había empezado a comerlos, de modo que talaron las selvas de Centroamérica para plantar más y construyeron ferrocarriles para transportarlos, y todos los años más y más barcos de la Gran Flota Blanca partían hacia el norte cargados de plátanos
y ésta es la historia del imperio americano del Caribe y del Canal de Panamá y del futuro Canal de Nicaragua y de los marines y los destructores y las bayonetas.

 

John Dos Passos. Paralelo 42

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¿A quién le han aplicado el 155?

Hasta los ángeles se descojonan

Para teatro, la verdad, prefiero a Tirso de Molina y su don Gil de las calzas verdes. Los actores del drama que vivimos en España son muy malos, y el autor todavía peor, me parece, sin un diálogo que valga la pena. Se libra acaso la puesta en escena, aunque sea un poco de segunda categoría, con escenarios devaluados y enfoques surrealistas.

Porque la cosa va de eso. Puro teatro.

Rajoy aplica el artículo 155 de la Constitución. Vale.

Pero los Mossos siguen mirando para otro lado en los actos independentistas. Cuatro gatos mal contados cortan las carreteras y toman como rehenes a miles de ciudadanos en las estaciones de tren y las autopistas, mientras las fuerzas del orden y el ministro el Interior dicen que hay que evitar provocaciones y no hacen nada para restablecer la ley. Para no hacer nada y evitar provocaciones no hace falta Policía: bastaba una asociación de jubiladas del ganchillo supervisando la movilización.

Se aplica el artículo 155, sí, pero en las escuelas se sigue diciendo que la Policía y la Guardia Civil van allí a matar a las personas. Se organizan manifestaciones infantiles, y hasta con muñecos de juguete para adoctrinar a los niños, y al único inspector de educación que lo denuncia se le expedienta.

Se aplica el 155 y se permite que, con dinero público, TV3 siga emitiendo proclamas independentistas sin llegar a reconocer en ningún momento, ni siquiera con la boca pequeña, que acata la autoridad del Gobierno y considera fallida la proclamada independencia.

Se aplica el 155 y se sigue dejando en sus manos, en suma, las calles, la educación, la policía y los medios de comunicación.

Y en el fondo es normal porque, si se analiza con cuidado, es obvio que el artículo 155 no se lo han aplicado a ellos, sino a nosotros. No tienen intención de que cambie nada, pero han tirado de esa maniobra para que nos callemos, para que nos consideremos satisfechos y para que no incordiemos más con nuestras banderas españolas y nuestras exigencias de justicia.

El artículo 155 no es contra los sediciosos catalanes, sino contra el resto de los españoles.

Y no se podía esperar otra cosa de Rajoy, ese anarquista que se presenta a las elecciones para que no gobierne nadie ni exista autoridad alguna.

Ni Durruti esperó nunca llegar tan alto.

 

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La otra rebelión

Blues…

Cuando creas que te has librado de la revolución de los hambrientos, nadie te librará de la revolución de los hartos.

Así de claro hablaban los hermanos Arkadi y Boris Strugatski en ciudad condenada, una de sus novelas más inquietantes… Y ya es decir, cuando se habla de estos dos.

La hora ha llegado: el sistema no se ve amenazado por hordas de pobres que toman las calles, rompiendo escaparates y asaltando supermercados. La democracia no se ve en peligro por masas proletarias que exigen sus derechos, ni por grupos de trabajadores mal pagados que convocan huelgas generales indefinidas. No hay nada de eso. Estamos ante la revolución de los tipos con sobrepeso, bien alimentados, con calefacción en casa y unas coberturas que jamás soñaron sus abuelos, votando a políticos que quieren acabar con esas coberturas, con esos derechos y con un contrato social en que todo el mundo se garantizaba unos mínimos.

Es la hora de los que nunca quisieron estudiar y ahora no pueden soportar que desaparezcan a toda velocidad los trabajos menos cualificados.Es la hora de la frustración de los que siguen siendo, en su interior, cazadores y recolectores, pero encuentran la comida en una estantería. Es el momento de las horas vacías y las fuerzas sin sentido, porque los pequeños problemas los cubre el Estado y los grandes quedan fuera de nuestro alcance, lo que hace inútiles casi todos nuestros esfuerzos. ¿Y qué pasa entonces con los que no tienen aficiones, ni han sido educados para el ocio? Que se frustran, se cabrean y arremeten contra lo que sea, en una especie de Club de la Lucha colectivo que lleva al poder a verdaderos energúmenos.

Los hambrientos, que siguen creciendo en número, probablemente vengan luego. Pero aún no. Es la hora de la revolución del Prozac, las curvies y los ombligos turgentes.

Y su furia es de temer.

 

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Deberíamos pedir que a Rajoy se le declare golpista

Todo dientes

Todo dientes

Ante la Unión Europea y ante cuantos foros fuesen necesarios, e independientemente de la ideología de cada cual, alguien debería tomar la iniciativa de solicitar que el Presidente del Gobierno en funciones sea declarado golpista si persiste en su intención de permanecer indefinidamente en funciones, soslayando la Constitución, la ley, y el más básico sentido común.

Un político que después de ganar unas elecciones, por dos veces consecutivas se niega a acudir a una sesión de investidura, a sabiendas de que eso alargará su permanencia en el cargo, con los resortes del poder disminuidos, pero aún en sus manos, no puede ser considerado de otro modo.

Si acudiese a la investidura y la ganase, sería el más legítimo de los presidentes. Si acudiese a la investidura y la perdiese, sería el más legítimo de los Presidentes en funciones, pero negarse a que corran los plazos para que sus nombrados a dedo, todos esos miles de cargos públicos que nombra el ejecutivo, sigan cobrando del erario público pero sin capacidad de decisión, es golpismo, malversación y casi una traición al país.

Porque la cosa va de eso, creo: prolongar y prolongar, sin presupuestos, sin legislativo, sin la mínima intención de hacer lo que no se hizo con mayoría absoluta, sin negociar con los demás partidos, y con el calendario a cero, para que el chollo no tenga final.

La cosa va de aburrir a los aburridos, asquear a los asqueados y pagar a los nombrados a índice. ¿O si no, por qué tantas ganas de impedir que el tiempo corra?

Si la definición de golpe de Estado es la obtención del poder por medios fuera de los previstos pro la ley, mucho me temo que nuestro Gobierno en funciones se acerca peligrosamente a esa línea.

 

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Pablo Iglesias debería entender la diferencia entre un rojo y un progre

3Porque ahí está el millón y pico de votos que perdió en las últimas elecciones.

Pablo Iglesias debería entender que el comunismo es kriptonita, y que todo el que se acerca a él acaba escaldado, sobre todo en unos tiempos en los que casi todo el mundo tiene una bici y cuando pide que se suban los impuestos a los ricos piensa que los ricos son los demás, los que ganan al menos cien euros más que él mismo.

De los votantes de IU, un 35% se declararon comunistas en las encuestas. De los votantes de Podemos, un 8,5% se declararon comunistas. ¿Y a nadie se le ocurrió pensar que tanto a unos como a otros les iba a parecer una ofensa inadmisible votar la otra opción?

El votante de Podemos, en general, es un tío progre, en una de sus muchas tipologías: funcionario que vive en un chalé, hijo pobre y desencantado de padres acomodados, profesional liberal, persona con estudios que cree en la justicia social, y cree de ocho a tres mientras calculo cuánto puntúa un curso de inglés para sordos en el próximo concurso de traslados. El votante de Podemos habla mal del capitalismo, y habla por un Iphone. Al votante de Podemos no le van los gulags ni los malos rollos.

El de IU no. Los de IU son rojos de verdad, en buena parte, y no progres. Al de IU no le importaría que le quitasen la bici (con tal de que al vecino le levantasen el coche, claro), ni tendría problema en mandar a fusilar a dos o tres mil enemigos políticos con tal de que le dejasen elegir personalmente a un par de ellos.

El votante de Podemos, en suma, pensaba en cómo vivir un poco mejor y que a los demás les fuese un poco mejor también, y de repente sospechó que a sus amigos los garzonianos lo que realmente les ponía a cien era cobrarse las revanchas de toda una eternidad haciendo en España el papel de tonto útil. Y los Podemitas desertaron. En masa.

Seguramente desertaron también algunos comunistas que no pensaban votar a un tío tan flojo como Iglesias, pero la deserción masiva, la que yo conozco, estuvo en el otro lado.

El problema vino de que un profesor de ciencias políticas no miró los detalles. Porque no, Pablo, no es lo mismo un fascista que un nazi. Ni de coña. No es lo mismo un progre que un rojo.

Espabila.

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Drapetomía: la enfermedad más increíble

El tipo que tuvo la genial idea

Hoy vamos a hablar de una de esas dolencias que hoy podrían estar de moda, al menos en su forma, aunque no en su fondo: nos referimos a enfermedades completamente inventadas para interés de alguien, sin que haya más fundamento científico que el interés de quien paga el estudio o vende los medicamentos. Y de todas las que conozco, la drapetomía es seguramente la más increíble.

Se conoce por drapetomanía  a la supuesta enfermedad mental que padecían los esclavos negros norteamericanos del siglo XIX, consistente en unas “ansias de libertad” o expresión de sentimientos en contra de la esclavitud, aunque a veces cursaba también en delirios de grandeza al creer sus afectados que podían igualarse de algún modo con los blancos.

Fue descrita  en 1851 por el médico Samuel A. Cartwright, miembro de la Louisiana Medical Association.

El diagnóstico apareció en un artículo publicado en el New Orleans Medical and Surgical Journal titulado “Enfermedades y peculiaridades de la raza negra”. En éste, el Dr. Cartwright argumentaba que la tendencia de los esclavos a tratar de escapar de sus captores o dueños era en verdad un trastorno médico que debía ser estudiado:

Es desconocida para nuestras autoridades médicas, aunque nuestros hacendados y capataces conocen bien su síntoma diagnóstico, el absentismo del trabajo […] Para observar esta enfermedad, que hasta hoy en día no ha sido clasificada en la larga lista de males a los que está sometido el hombre, se hace necesario un nuevo término que la describa. En la mayoría de los casos, la causa que induce al negro a evadirse del servicio es tanto una enfermedad de la mente como otras especies de alienación mental, y mucho más curable por regla general. Con las ventajas de un consejo médico adecuado, si se sigue estrictamente, este comportamiento problemático de escaparse que presentan muchos negros puede prevenirse por completo, aunque los esclavos se hallen en las fronteras de un estado libre, a un tiro de piedra de los abolicionistas…

Enfermedades y peculiaridades de la raza negra

Más tarde, en el mismo artículo, apunta las posibles causas de este “trastorno” y la manera de prevenirlo:

Si el hombre blanco trata de oponerse a la voluntad de Dios, intentando hacer del negro algo más que un ser sumiso con la rodilla hincada (lo que el Todopoderoso declaró que debía ser) intentando elevarlo al mismo nivel que él; o si abusa del poder que Dios le ha dado sobre otro hombre siendo cruel o castigándolo presa de la ira, o descuidando su protección frente a los abusos arbitrarios de los demás sirvientes y todos los demás, o negándole las necesidades y comodidades comunes de la vida, el negro se escapará; pero si [el propietario] mantiene [a su esclavo] en la posición que hemos aprendido por las Escrituras que debe ocupar, esto es, en posición de sumisión; y si su dueño o capataz es bondadoso y misericordioso al escucharle, aunque sin condescendencia, y al mismo tiempo le suministra sus necesidades físicas y lo protege de los abusos, el negro queda cautivado y no puede escapar

En algunos casos, para curar esta enfermedad y dar ejemplo, se empleó la lobotomía, o extirpación de una parte del cerebro, para procurar la curación de los afectados. Y desde luego, el sistema funcionaba, y no sólo con los enfermos, sino también con todo su entorno, familias y amigos, que viendo el estado vegetativos en que quedaba el antes rebelde, abrazaban de inmediato su clase social y la posición que ocupaban en el mundo.

En total, se aplicó este tipo de lobotomías en los EEUU a más de 55.000 personas. Pero no todos eran esclavos. Ni siquiera eran la mayoría… La última lobotomía terapéutica por conductas antisociales se practicó en 1959.

Otro día hablaremos de eso.

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El mejor carpintero no es el que saca más virutas

portadafinalEstamos en un momento en que la visibilidad de cualquier acción lo es todo: compartir fotografías, difundir artículos, expresar opiniones en las redes sociales y, en general, dar a conocer lo que hacemos o lo que pensamos como modo de hacerlo crecer, o simplemente ponerlo en el mercado. Está bien, porque así funciona el marketing, pero a veces olvidamos a toda esa gente que hace funcionar el mundo y que simplemente trabaja y calla.

Sin esa gente, de la que sobran ejemplos, y más sobrarían si echásemos la vista atrás en nuestras propias familias, todo se iría al carajo en cuestión de días. Sin esa gente, la verdadera mayoría silenciosa, que ni hace click, ni grita, descubriríamos que la capa superior de nuestra civilización, la que se interconecta y genera intercambios, sería una especie de capa levitante, sin apoyo material sobre la tierra.

Hacer ruido es una opción, pero nos e trata de una opción de vida, sino de una opción publicitaria. Entusiasmarse pro cualquier cosa es bueno si quieres ser actor de anuncios, pero no si simplemente quieres trabajar, tener una familia y disfrutar de tu tiempo como mejor te plazca.

El problema, creo yo, es que cada vez va quedando menos de esa gente que hace muebles sin hacer muchas virutas, y a medida que esas personas desaparecen, el mundo se vuelve más artificial, más engañoso, sin la solidez de saber que alguien está haciendo lo que sabe hacer, y hay algo real e indudable a lo que agarrarse.

Y surgen así fenómenos como las relaciones basadas en páginas de contacto, las amistades de Whatsapp y los tipos de interés negativos. Cosas que nos afectan, claro que sí, pero que una parte de nosotros mismos no llega a creerse.

Como si estuviésemos en un sueño. Como si estuviésemos en coma.

 

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el 70% de los refugiados son varones adultos. ¿Dejan en la guerra a sus mujeres y niños?

refugiadosSegún datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, al menos un 70% de los refugiados que están llegando en el último año a Europa son varones adultos, lo que ha hecho preguntarse a muchos qué es lo que ocurre con sus mujeres e hijos.

La respuesta, según varias agencias de cooperantes, es simple: efectivamente, los dejan en los escenarios de la guerra, ya sea por el coste del viaje, que no es posible para todos los miembros de la familia, o ya sea por razones culturales, pues al considerarse a la mujer un ser de valor inferior no vale la pena el coste que supone traerla a Europa, o se considera indeseable que entre en contacto con las costumbres Occidentales.

Estas cifras explicarían el hecho, a primera vista llamativo, de que entre los ahogados  en las playas griegas haya tan pocas mujeres y tan pocas niñas. Hay que celebrar que se salven por supuesto, pero hay que estar también atentos a esos datos, que a menudo dicen más de lo que queremos escuchar:Casi nadie se toma la molestia de traerse a una niña desde Siria, incluidos algunos refugiados que se hicieron famosos por llevar un crío en brazos mientras sus hijas se quedaron en Siria, amenazadas por los rigores y el horror de la guerra.

No son refugiados. No nos conviene tener entre nosotros a gente con esa escala de valores. No quiero un vecino que ha dejado abandonados a su mujer y a sus hijos e medio de la guerra. No lo quiero a mi lado y no me fío de él.

La solución al problema, si la hay, no pasa en modo alguno por ocultar estos datos o eludir el debate. Tenemos lo que tenemos, y la realidad es  que se declaran refugiados unos hombres que dejan atrás, en la guerra, a sus mujeres.

No, amigos buenrollistas: eso nunca lo hicimos los europeos. No lo hicimos jamás

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Los inconvenientes de fomentar el aprendizaje del inglés

The_DukeA lo mejor os parezco un viejo chiflado por plantear estas cosas, pero aprender inglés a toda costa, o hacer que la gente lo aprenda, también tiene sus inconvenientes y no son menores.

Es un tema recurrente a la hora de hablar, por ejemplo ,de si el cine debe verse en versión original o no. Que si la versión original favorece el aprendizaje del inglés, que si eso nos abre la mente, etc. Vale, todo muy guay, ¿pero no habéis pensado que dedicar horas y recursos a prender el idioma de otro favorece fundamentalmente a ese otro en detrimento de la propia?

Hay una cuestión obvia que a menudo se pasa por alto: todas las horas, y son miles, que dedicamos a aprender inglés las dedican los que ya saben esa lengua desde la cuna a profundizar en sus respectivas especialidades, con lo que nuestro empeño en convertir el inglés en lengua universal no hace sino concederles una ventaja competitiva que se agranda más cada día.

Si un ingeniero español dedica mil horas a prender inglés y, en ese tiempo, un ingeniero norteamericano se dedica a estudiar resistencia de materiales, tenemos al final que el ingeniero americano siempre será superior al nuestro.

El esfuerzo no es ilimitado y el rendimiento de las horas de trabajo es clave. ¿Podemos realmente permitirnos dedicar semejante cantidad de tiempo a ponernos en lo que para nuestros competidores es la casilla de salida? Lo lamento, pero creo que no. Creo que los recursos que se emplean en obligar a aprender inglés a nuestros profesionales son en realidad subvenciones encubiertas a los países anglosajones, que penetran en nuestros mercados con menos, compiten con menos, y nos vencen a menor precio. Creo que lo que gastamos en ofrecer enseñanza en inglés sirve en realidad par formar personas que trabajen en sus mercados, o lo que es lo mismo, sirve para gastar dinero en formar a personas que pagarán impuestos en otro lado.

En el fondo, por muy florido que suene eso del cosmopolitismo, se trata de una conducta suicida. Cada película, siguiendo el ejemplo, que un español ve en inglés, es una actor de doblaje que no trabaja y un actor español que que se queda en paro, porque no van a doblarla en los Estados Unidos, y les ofrecemos todas las facilidades para que colonicen nuestro mercado sin ofrecer nada a cambio.

Los partidos nacionalistas con su inmersión lingüística lo han entendido bien: la lengua mayoritaria ejerce presión sobre la minoritaria ejerciendo de arancel inverso. Y por eso combaten este fenómeno con todas su fuerzas.

Es muy legítimo que, a título privado, un ciudadano intente ampliar sus posibilidades con el aprendizaje de otros idiomas, pero que eso se haga a nivel público con nuestros impuestos no es más que un apoyo al colonialismo exterior, una traba a nuestra propia industria y un estúpido hara kiri de nuestra economía.

 

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¿Se presentarán los partidos catalanes a las elecciones generales?

Recién salida del río

Recién salida del río

Que sí, que ya estamos todos muy hartos del tema catalán y de su empeño en crearse una ley a medida, al estilo de aquella que permite a uno acostarse con la vecina, quiera ella o no, porque en casa hemos decidido que la chavala nos gusta. Y la vecina tiene que negociar, por supuesto, porque si no negocia es una fascista, una retrograda y no tiene voluntad de diálogo, lo que la convierte en culpable de lo que suceda luego, incluida su propia violación.

Estamos hasta el gorro, caray, pero ahora que las cosas parecen ir del todo rumbo al despeñadero, en columna de a dos y con banda de música, surge una cuestión que puede añadir algo de pasatiempo lógico al asunto y, de paso, hacerlo menos tedioso, aunque no menos surrealista.

¿Qué han pensado estos tipos, los independentistas, sobre las elecciones generales del 20 de Diciembre? La cosa tiene su miga:

Si se presentan a las elecciones nacionales, reconocen de forma explícita e implícita que forman parte del país, porque nadie se presenta a las elecciones generales de un Estado que no es el suyo. Esquerra Republicana y Convergencia no se presentan a las elecciones francesas, ni a las finlandesas, pero siempre se han presentado  a las españolas. ¿Qué van a hacer esta vez?

¿Conseguirán que sus diputados renuncien a la bicoca del escaño o harán un tirabuzón para convencernos a todos de que no son españoles pero pueden ser diputados en Madrid?

¿O preferirán mantenerse en sus trece y, pase lo que pase, perder cualquier opción política y cualquier capacidad de influencia en el conjunto del Estado?

Los de las CUP lo tienen claro: España no es su país y no se presentan a las elecciones españolas. ¿Y los demás?

¿Qué harán los demás cuando se les diga, y ya se dice aunque en voz baja, que permitir unas elecciones extranjeras en tu territorio es legitimar al opresor? ¿Saldrán a la calle a quemar las urnas o a intimidar a los votantes?

Porque ahí la cosa ya está mucho más clara y ya no se hila tan fino en torno a si tal o cual frase constituye una sedición: impedir que la gente vote normalmente es un delito muy gordo y sale además muy feo en las fotos, especialmente cuando cuatro desharrapados con cócteles molotov golpean a las abuelas que hacen cola ante el Colegio electoral. Con un par de vídeos en ese plan, ya pueden despedirse de cualquier ínfimo apoyo que les fuese quedando por ahí, vaya…

¿Se quitarán ahí por fin la careta o pasarán por la burla de que una nación extranjera, como ellos dicen, les organice unas elecciones en su territorio? Para la primera de las contingencias está la Ley Orgánica de Régimen General Electoral (LOREG), que ya no se anda con chorradas. Y para el segundo, el del trágala, se supone que está la vergüenza torera, pero esperar que a estas alturas les quede un poco de eso es ya entrar en la ciencia ficción, un género que procuro no trabajar en los prensa.

Veremos.

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