Pedro Sánchez en el Paraíso de los estrategas

Se prepara una nueva entrega de los Juegos del Hambre…

El resultado electoral que acaba de cosechar Pedro Sánchez es el puñetero Paraíso de los estrategas. Si lo gestiona bien, puede permanecer cuatro años en la Moncloa sin mayores esfuerzos, cabreando a un número no desproporcionado de sus votantes. En eso consiste precisamente el Paraíso.

La investidura no tendrá ningún problema. Harán el paripé y callarán hasta que pasen las elecciones municipales y autonómicas, que son las que verdaderamente interesan a los Partidos, porque ahí es donde se reparten los servicios de limpieza, los contratos de los hospitales y los bares de las piscinas, pero pasado este trago, Sánchez tendrá que limitarse a elegir entre Podemos y Ciudadanos.

Lo normal es que se decante por Podemos y que le ofrezca la sangre de cien vírgenes a los separatistas. Da igual. Un referéndum, un relator o una parcela en la Tierra Media.

Con el ejecutivo en sus manos, y cuatro carguitos repartidos, le tocará gobernar, y aquí está la gracia: podrá gobernar cumpliendo justa y exactamente lo que le dé la puta gana de lo pactado con Podemos y los separatistas. De lo prometido, la mitad, y de esa mitad, a la práctica, lo justo. Y si chilláis muchos, ya me aprobará Ciudadanos los presupuestos y nombro un ministro naranja a media legislatura, para que aprendáis.

En todo momento va a disponer de dos opciones: la morada y la naranja. Y el que sep pase pidiendo, acaba en la calle.

Podemos se ha metido un batacazo considerable y necesita convencer a sus votantes de que va a poner en valor sus escaños. Ribera sabe que es su ocasión para liderar la derecha, tras el desastre del PP.

Un ejemplo: Subimos los impuestos un 10% a las rentas de más de 60.000 € dice Podemos, por ejemplo. El PSOE, que sabemos quién es, ofrece subirlos un 3% a las rentas de más de 80.000. O lo tomas, o me voy con Ribera. ¿Quieres aparecer tú como el adalid de la redistribución o que aparezcan lso naranjas como quienes consiguieron moderar la subida?

Y como eso, todo. Migajas para los nacionalistas, gestos para la galería, pero la monarquía no se debate, el referéndum no se concede, la reforma laboral del PP no se revierte. A Franco se le desentierra, a las feministas se las riega de millones para que sigan por ahí enseñando las tetas en señal de protesta, pero la cartera de los ricos ni tocarla.

Y si no os va bien, coalición encubierta con Ribera.

¿Alguien duda de que el poder financiero internacional ya está trabajando en este escenario? Y si algo va mal, la culpa es de esos rojos de mierda, como siempre. Les ha salido redondo.

 

 

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El sueño de conquistar Egipto

conquistaEl reino de Jerusalén era, o así se consideraba, una potencia de primer orden en el tablero de Oriente Próximo. Continuó, mientras pudo, la política de alianzas con los emiratos musulmanes disidentes como Damasco y, cuando esto no era posible, se convirtió en promotor de proyectos fantásticos. Amalrico (1162-1174), rey de Jerusalén, intentó cinco veces la conquista de Egipto.

Para coronar su sueño, tejió un intrincado sistema de alianzas políticas que implicaron a las fuerzas militares del Oriente latino, a Occidente –convocando una nueva cruzada– y al Imperio Bizantino. Lo extraordinario no es tanto la grandiosidad de su idea –que retomó san Luis con ocasión de la VII cruzada, de 1248-50– como el hecho de que estuvo a punto de hacerla realidad, tanto que obligó a Egipto a pagarle tributos y su ejército puso sitio, con escaso éxito, a Alejandría (1167), El Cairo (1168) y Damieta (1169). Amalrico no era un insensato. Su proyecto no trataba tanto de la conquista de Egipto como de evitar la formación de un Imperio musulmán que comprendiese Siria y Egipto y en el que se empeñaron, primero, Nured- Din y luego Saladino (1174-1193).

Las campañas egipcias de Amalrico pusieron fin a una época. Tras ellas, los Estados francos cayeron en una progresiva debilidad político-militar. Por eso, tras su victoria en Hattin (4 de julio de 1187), a Saladino no le resultó muy difícil situarse a un paso del triunfo definitivo. La toma de Jerusalén por Saladino, el 2 de octubre de 1187, constituye uno de los momentos culminantes de la historia del Oriente latino. En poco tiempo, el reino de Jerusalén, el principado de Antioquía y el condado de Trípoli fueron casi borrados del mapa, pero lo sorprendente fue que, en el transcurso de pocos años, se inició un proceso de reconquista, aunque el nuevo reino de Jerusalén no alcanzaría las antiguas fronteras y tendría que contentarse con un territorio limitado entre Jaffa y Beirut, privado de la antigua capital –ocupada de nuevo sólo por breve tiempo (1229-1244) – y además sin un auténtico dominio del interior. Los otros dos principados padecieron un reajuste similar.

El Oriente latino se transformó en un mundo más complejo, que proyectó sus intereses hacia el reino armenio de Cilicia –llamado Pequeña Armenia– y hacia el rico reino de Chipre. Por una parte, las ayudas de Occidente, en forma de nuevas expediciones militares y, por otra, la renovada unidad de las fuerzas más emprendedoras del mundo oriental habían dado nuevo vigor a la iniciativa cruzada. Si la bizantina Chipre había sido una  conquista, esencialmente, del inglés Ricardo Corazón de León (1191) –que después de la Tercera Cruzada había considerado oportuno cederla a una familia del lugar, los Lusignan– en el caso del nuevo reino de Cilicia. Fue decisiva la decisión del soberano armenio León de reconocer la supremacía del emperador de Occidente (1198), para formar con los francos un frente común contra musulmanes y bizantinos.

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el 70% de los refugiados son varones adultos. ¿Dejan en la guerra a sus mujeres y niños?

refugiadosSegún datos de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados, al menos un 70% de los refugiados que están llegando en el último año a Europa son varones adultos, lo que ha hecho preguntarse a muchos qué es lo que ocurre con sus mujeres e hijos.

La respuesta, según varias agencias de cooperantes, es simple: efectivamente, los dejan en los escenarios de la guerra, ya sea por el coste del viaje, que no es posible para todos los miembros de la familia, o ya sea por razones culturales, pues al considerarse a la mujer un ser de valor inferior no vale la pena el coste que supone traerla a Europa, o se considera indeseable que entre en contacto con las costumbres Occidentales.

Estas cifras explicarían el hecho, a primera vista llamativo, de que entre los ahogados  en las playas griegas haya tan pocas mujeres y tan pocas niñas. Hay que celebrar que se salven por supuesto, pero hay que estar también atentos a esos datos, que a menudo dicen más de lo que queremos escuchar:Casi nadie se toma la molestia de traerse a una niña desde Siria, incluidos algunos refugiados que se hicieron famosos por llevar un crío en brazos mientras sus hijas se quedaron en Siria, amenazadas por los rigores y el horror de la guerra.

No son refugiados. No nos conviene tener entre nosotros a gente con esa escala de valores. No quiero un vecino que ha dejado abandonados a su mujer y a sus hijos e medio de la guerra. No lo quiero a mi lado y no me fío de él.

La solución al problema, si la hay, no pasa en modo alguno por ocultar estos datos o eludir el debate. Tenemos lo que tenemos, y la realidad es  que se declaran refugiados unos hombres que dejan atrás, en la guerra, a sus mujeres.

No, amigos buenrollistas: eso nunca lo hicimos los europeos. No lo hicimos jamás

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El día de la úlcera

La cueva de Alí Babá...

Nada nos quitará el ardor

Me temo que demasiada gente ha puesto demasiadas esperanzas en las elecciones de este domingo.

Me temo que demasiada gente, de pronto, como becerros primaverales, han olvidado sus experiencias y han empezado a creer en promesas electorales, cantos de regeneración y otras milongas porteñas.

Lo que está claro, sin embargo, es que después de las elecciones hay medio año, con verano de por medio, para hacer el paripé, unas elecciones generales y luego nada menos que cuatro años sin más elecciones: cuatro años de puñetera, lisa y radiante impunidad para los políticos.

¿No habíais caído? Por eso ocultan como locos sus futuros pactos: porque en cuanto pasen las generales de Noviembre podrán hacer y deshacer a su antojo, sin miedo y sin vergüenza, sin elecciones que les interrumpan salvo alguna cosilla suelta, como las gallegas o las vascas.

Y entonces, tras las generales, cuando por fin puedan constituir los ayuntamientos y las Autonomías como les dé la gana, o reajustar las ficciones actuales con las correspondientes mociones de censura, entonces sí, entonces podrán ya contratar a quien les dé la puta gana para parques y jardines, podrán decidir quién arregla las aceras y quién se queda con el bar de las piscinas, que es lo que realmente le interesa a los militantes de base.

Ese será el día de la úlcera: cuando comprendamos que tienen cuatro años para multiplicar los cargos, cuatro años para demostrarnos que una coalición significa multiplicar las pagas y las sillas, en vez de repartirlas, cuatro años para que la niña de Mengano trabaje en la Diputación y el chaval de Zutano le quite la plaza al tuyo, gran idiota, que aún creías otra cosa.

No digas luego que no te avisaron…

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La manera más tonta de ganar una apuesta

 

Apuestas tontas

Apuestas tontas

Este país es de traca. Hace nada, ya lo habrán leído, se personaron los representantes de UPyD en el Extremadura ante un notario, y depositaron un acta con los nombres de los ganadores de las oposiciones que se acaban de convocar en el Parlamento. Se presentaron cuatrocientas personas para cuatro plazas, y cuando han terminado las oposiciones, los de UpyD han ido al notario a abrir el sobre, ¡y los acertaron todos!. Con ocho meses de antelación. Eso es ojo, ¿eh?

O los de UPyD son unos prodigios del futurismo o las oposiciones estaban amañadas y los sabía todo el mundo, ¿verdad?

Pues a mí me ha pasado algo parecido, y se lo cuento.

Cuando estaban los de Podemos a punto de sacar su programa económico, se lanzaban múltiples conjeturas sobre el nivel de renta que los cerebros de ese partido considerarían elevado. Si, según ellos, los ricos son los que tienen que pagar más y hacer un mayor esfuerzo, hay que saber a partir de qué ingresos es uno rico, ¿no?

Discutiendo en el bar con unos amigos sobre esto, unos decían que se era rico ganando a partir de doscientos mil euros al año, y otros que a partir de treinta mil. Yo lo vi claro: para los de Podemos, rico iba a ser el que ganase un duro más que ellos. Como para cualquiera que le preguntes en  este país de mediocres y cainitas. ¿Y a qué se dedican los fundadores de Podemos?, pensé: a dar clase en la Universidad.

Pues estaba tirado: cogí el teléfono, llamé a una amiga que da clase en la Universidad y le pregunté cuanto ganaba, de media, un profesor universitario con cinco o seis trienios. Me dijo que entre cuarenta y cuarenta y cinco mil euros brutos al año, más o menos.

¿Y cual fue el tope que fijaron los de Podemos para ser rico? Cincuenta mil euros. ¡Bingo!

Vienen a decir que son la nueva política, y al final echan las mismas cuentas que el cabrón destripaterrones de toda la vida. Rico es el otro,. Rico es el que tiene más que yo. Ese que pague. Ese que se joda. Pero yo no…

¿A que es eso?

En este país es imposible perder una apuesta si puedes usar la variable envidia y la variable mala leche.

Imposible, oigan.

 

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Desventajas de ser perro

Cada cual que vote a quien le dé la gana

Cada cual que vote a quien le dé la gana

A  veces pienso que no confundimos las cosas, sino que simplemente hacemos malabarismos con nuestras propias ideas, a sabiendas de que nos tomamos el pelo a nosotros mismos por no aburrirnos como avutardas.

A esa conclusión he llegado tras leer por ahí, docenas de veces, que el gobierno alemán chantajea a los griegos con la política del miedo para que no voten a Syriza.

Porque nos e trata de eso. Se trata de decirle a la gente que su libertad, que es suya y sólo suya, no afecta a la libertad de los demás, y que lo que tú votes no me compromete a mí.

Se trata de hacer comprender a los ciudadanos que toda decisión tomada libremente tiene unas consecuencias, lo mismo que la elección de la persona con la que te casas, el trabajo que aceptas  o el coche que compras.

¿Quieres un diésel? Genial, pero contamina más, tiene menos aceleración y el motor parece más duradero. ¿Quieres vivir en un pueblo en vez de en una gran ciudad? Más tranquilidad, vida más sana, menos servicios, menos oportunidades….

¿Qué tiene de raro?

¿Quieres votar a Syriza? Pues vótales, pero ten en cuenta que eso supone que no me puedes llamar a mí para pedir prestado, igual que has tenido que dejar de llamar a ese amigo al que no le cae bien tu novia.

La libertad siempre es un ejercicio a dos bandas: la libertad de tomar decisiones de  quien la ejerce y la libertad de los demás de aceptar esas decisiones, o no aceptarlas., o borrar tu número de la agenda, porque no le apetece ir a visitarte a un pueblo en casa Cristo.

Cada cual que vote a quien le dé la gana, pero que sepa que eso tiene consecuencias. Unas buenas y otras malas. Es cuestión de sopesar y, como adultos, decidir lo que te conviene.

Lo que no es de recibo es pedir a terceros que lo acepten porque sí y que no reaccionen de ninguna manera, como si eso fuera un modo de coartar tu libertad.

Si mueves la cola, caricia. Si gruñes, palo. Ser perro es lo que tiene

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La generación de los equilibristas

Cuadro de Victor Negro.

Florecillas del camino…

Hay en España una generación, la de aquellos que tienen hoy más o menos entre 35 y 45 años, que se ha pasado media vida viviendo sobre el alambre. Y no porque su futuro profesional sea difícil, que también, aunque no tan complicado como el que han tenido que sufrir las generaciones siguientes, sino por la complicadísma conciliación entre lo que se les ofrecía a nivel material y lo que deseaban a nivel moral.

¿Me he pasado de filosófico? Es posible, pero intento profundizar.

Por una parte, los nacidos entres el 65 y el 75 son la generación que ha disfrutado de una vida más estable, próspera, tranquila y llena de oportunidades en mucho tiempo. Los que nacieron antes tuvieron que atravesar una época mala antes de encontrarse con la prosperidad, y muchos de los que nacieron después ya se dieron de bruces con la nueva realidad de los bajos salarios y los trabajos complicados de encontrar y mantener.

¿Y qué hay en el otro plato de la balanza? Una situación política y social que predispone a esta  generación a ser luchadora, idealista y contestataria. Pero no encuentran de qué ni contra qué, porque a buena parte de ellos les va estupendamente.

Y ahí es donde surge la tragedia de esta generación, que recoge los frutos del capitalismo mientras reniega de él, que habla mal de la contaminación mientras tiene un todo terreno, que se hace candidato por Izquierda Unida y sigue hablando de clase proletaria mientras vive en un chalé

Es casi imposible vivir en ese alambre, y más difícil aún conseguir que tus hijos te crean na palabra de lo que dices mientras además, ¡qué putada!”, ven también cómo vives y lo que haces. Quizás pro eso la generación siguiente, los nacidos en los ochenta, sea una de las más desorientadas que se hayan producido: porque no saben a qué quedarse, si a lo que ven, a los que les cuentan, a lo que deberían sentir y no sienten o a lo que deberían desear y no desean.

Sólo saben que alguien los ha estafado, que dicen por ahí que fue Franco, pero ese tío ya se había muerto cuando ellos nacieron y hay sospechas de que en realidad el gran timo se lo organizasen sus padres en forma de protección de derechos para los que ya están en e mercado a costa de los que están fuera.

¿Insiders contra outsiders en vez de izquierdas contra derechas?

Pues puede que sí. Y qué mal rollo…

 

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La nulidad de las elecciones plebiscitarias

brindis

Brindis al sol

Andan últimamente a vueltas con la posibilidad de que la independencia catalana se declare por la vía de unas elecciones plebiscitarias y creo que es el momento de analizar de cerca ese bicho, a ver cuántas patas tiene, y si salta o camina.

En primer lugar, hay que decir que unas elecciones plebiscitarias son aquellas en que al electorado se le pregunta sobre un tema y se considera vinculante su respuesta. De hecho, las diferencias entre plebiscito y referéndum son casi inexistentes.

La legislación española no permite elecciones plebiscitarias, al igual que la del resto de países occidentales. Las elecciones plebiscitarias, en general, son nulas por varias razones, además de la antedicha inexistencia de base jurídica:

-La decisión que se toma no tiene nada que ver con la pregunta que se hace. En el caso catalán, por ejemplo, supone preguntar al electorado qué partido político prefiere cuando en realidad se decide si se declara la independencia o no. Como cada partido ve la independencia de una manera distinta, y como en España está prohibido por la constitución el mandato imperativo (artículo 67), los diputados no pueden comprometerse a votar luego ese programa, ya que el acta de diputado es personal y no del Partido.

Convocar unas elecciones regionales y declarar la independencia es una maniobra tan golpista y marrullera como convocar unas elecciones municipales y declarar la República, aunque hoy en día esté muy feo decir tal cosa.  Viene a ser como pedir un baile y dar por hecho que te conceden un revolcón, hablando en otros términos.

– Las mayorías que se exigen no tienen nada que ver con las requeridas para un caso semejante. Cualquier referéndum de independencia exige mayoría cualificada, en unos casos de la mitad más uno de los votos y en otros de la mitad más uno de los censados, dependiendo de distintas circunstancias. En unas elecciones plebiscitarias bastaría con que los partidarios del SI obtuviesen mayoría absoluta, lo cual es posible con un 49% de los votantes, y aunque la participación sea del 50%, lo que arroja un 25% de los censados.

-El convocante no tiene derecho a tomar decisiones sobre un ámbito que no es el suyo. En mi comunidad de vecinos queremos cubrir las terrazas. Como el ayuntamiento no nos deja, en la siguiente asamblea nos declaramos independientes del ayuntamiento. ¿Tenemos esa clase de soberanía? Pues no. Ni aunque votemos por unanimidad. Pues eso mismo les sucede a los gobiernos regionales, que no tienen autoridad para convocar plebiscitos, y menos aún para tomar decisiones fuera de su competencia.

O dicho de otra manera: Si Artur Mas puede declarar la independencia, yo puedo dictar sentencias del Tribunal Supremo. Puestos a tomar resoluciones fuera de nuestras competencias, ¿qué diferencia hay?

El plebiscito, por tanto, es una opción tan legítima como los sanfermines, las fallas, y las competiciones de traineras. Como fiesta y folclore, está bien. Fuera de eso, y si se le quiere dar fuerza de ley, es una tomadura de pelo

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Pensáis como perdedores. Carta abierta de un comunista

Soy de izquierdas, como muchos de vosotros, y revolucionario, como decís serlo también muchos de vosotros. Trotskista, por más señas, si alguno sabe lo que realmente significa eso, o lo significó en su momento. Y lo cierto es que veo la deriva de la supuesta izquierda española y dais vergüenza: pensáis como perdedores. Toda vuestra militancia se resume en retirar símbolos franquistas, aplaudir a los que persiguen torturadores fascistas y, en general, escarbar en el pasado, como gallinas de corral que buscan gusanos en un montón de mierda.

Todo eso está muy bien en medio de la lucha, pero no después de ella. Atacando al que venció demostráis solamente resquemor por vuestra impotencia, cuando lo que la realidad exige es aprender de los que ganan, desear vencer, estudiar las razones por las que nos vencieron y enmendar nuestros errores.

Pensábais como perdedores ya durante aquella guerra y por eso hubo que eliminar a anarquistas y socialdemócratas, igual que hubo que combatirlos, con tanta y más saña que a los burgueses tras la revolución de Octubre. También a nosotros los trotskistas nos tocó el turno, es cierto, pero en el marco político de una lucha personal contra Stalin, y no por blandos, por fofos, por fríos, por apegados a la ética burguesa y cristiana del quién es el agresor, quién tiene la culpa, quién consiguió comprar más votos en unas elecciones que sabemos de sobra que no pueden ser limpias cuando todos los medios están de un sólo lado.

Olvidaos de una vez de la República. la República perdió porque no supo enfrentarse a los que sí sabían vencer y sí deseaban la victoria. ¿Qué es lo que deseáis? ¿Ser inmaculados o sacar adelante una verdadera revolución? ¿No os dais cuenta de que estáis en manos de los charlatanes que predican lo que es justo y lo que no, lo que es limpio y lo que no, lo que es ético y lo que no?

Escapáis de los curas para caer en manos de los blandos, de los viejos, de esos políticos seniles que pretenden ganar el futuro en los libros de historia y combatir en los cementerios. Maldecís a Franco como las viejas maldicen la lluvia: pensando en una cosa que viene de arriba y no se puede evitar. ¿Qué pretendéis?, ¿que los que le siguieron se avergüencen de su victoria? No seáis infantiles… ¡Aprended a vencerles y que se avergüencen de su derrota!

¿Acaso veis a los japoneses dando todo el día la murga porque lanzaron dos bombas atómicas sobre su población civil? En absoluto. Aprenden, trabajan, prosperan, y se sobreponen. Los que insisten en ello, curiosamente, son algunos de los que dicen ser de los nuestros, en teoría para atacar al imperialismo yankee, pero en realidad porque aman cualquier derrota, y la ensalzan, la cubren de flores, intentando así adornar la suya, aunque no sé muy bien si la pasada o la que prevén para el futuro.

No se puede hacer la revolución desde el victimismo. No podemos enseñar orgullo de clase a nuestros hijos desde el lloriqueo del perdedor. No podemos movilizar a los más jóvenes gritando “¡nos hicieron pupa!”. ¿Qué clase de gente pensáis que atraemos así?

Yo os lo diré: a los que aman a los perdedores porque son a su vez otros perdedores, a los que nos llevarán a una nueva derrota y una nueva esclavitud.

La única utilidad de mirar atrás es aprender de lo errores o tratar de repetir los aciertos. Lo demás, lo que estáis haciendo, es reaccionario, desmovilizador y a la postre criminal, porque sólo ayuda a fortalecer al adversario recordándole su condición de vencedor.

Con el corazón os lo digo: no necesitamos una pala para cavar más hondo en el pasado. Necesitamos un catalejo para mirar más adelante en el futuro.

 

Grabloben

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160 millones de euros al día

Futura pagana…

Esa es la cifra que nos cuestan las importaciones de petróleo. Redondeando, vienen a ser 60.000 millones de euros al año.

Si cada año sacamos del país ese inmenso montón de dinero para dárselo a los países productores, ¿cómo podemos esperar que las cosas no vayan bien?

Hace diez años justos, en agosto de 2003, la cifra rondaba los 20.000 millones, o sea, una tercera parte de lo que pagamos hoy. Todos recordamos lo que eran las cosas hace diez años, o sea que no estoy hablando de tiempos del rey que rabió ni contando las historias del abuelo.

Entre tanto, y por mucho que nos contemos historias, el país se ha ido al carajo sin remisión. Y ha sido por muchas causas, por supuesto, incluyendo, y sin considerarlas menores, la rapacidad de nuestros políticos, la mala organización y el derroche del dinero de todos.

Pero aún contando con todo eso, ¿os dais cuenta de lo que supone pagar 40.000 millones más al año de cuenta petrolífera? Es un 4% del PIB, y eso aceptando como bueno el PIB oficial (que me troncho sólo de pensarlo). Es mucho más que todo el déficit que nos permite tener la Unión Europea. Es más de lo que suman los recortes que ha ideado el Gobierno para no conseguir otra cosa que apretarnos la soga.

Podemos seguir muy encolerizados todos con los políticos, los recortes o lo que nos parezca, porque siempre es más agradable echar la culpa a alguien con rostro, pero con semejante gasto en petróleo es imposible que levantemos cabeza.

Y por supuesto, lo de salirnos del Euro y pagar ese petróleo en una moneda recién devaluado, mejor ni pensarlo. Y quizás eso sea lo más grave: que la factura petrolífera no sólo nos ahoga, sino que además nos ata.

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