La tragedia de los niños adoptados y devueltos

Afortunadamente ya no existe este tipo de orfanatos...

A menudo se habla de la cantidad de animales abandonados que vemos por nuestras calles, perros sobre todo, y de cómo aumenta la incidencia de esta canallada en ciertas épocas del año, cuando no se puede llevar al perro de vacaciones, o cuando el animal, por haber crecido, deja de ser un juguete peludo para convertirse en una obligación para sus dueños.

Sin embargo, se habla muy poco, o casi nada, de la tragedia de los niños que son devueltos a las instituciones de acogida después de haber sido adoptados, y es un problema real y más frecuente de lo que parece.El silencio que cae sobre este fenómeno se debe a toda clase de intereses y también, hay que decirlo, a una especie de vergüenza a la hora de hablar sobre un tema tan doloroso y tan complejo.

Aunque hay toda clase de datos al respecto, y a veces resultan bastante heterogéneos, en España son devueltos entre un ocho y un doce por ciento de los niños que son recibidos en adopción o en acogida. La incidencia de este fenómeno es muy dispar, según la edad y circunstancias de los niños adoptados.

Según distintas instituciones de acogida, la máxima incidencia de las devoluciones se da en los niños que son adoptados con más de sis años, y la mínima, con los bebés de menos de un año. Los dos momentos críticos para las devoluciones de estos niños son los seis primeros meses después de la adopción y el momento en que cumplen trece años, o sea, en la adolescencia.

Las causas, por supuesto, son muy dispares, pero apuntamos tres que nos han transmitido:

-Falta de preparación de los padres adoptivos, que no tenían realmente claro lo que significaba adoptar un niño. El caso más típico es el de la mujer sola que quiere adoptar un niño y luego, cuando lo tiene, se siente incapaz de compatibilizar su horario y sus obligaciones laborales (o intereses personales) con la atención que este niño requiere.

-Incapacidad de los padres para asumir el pasado traumático del niño. Los niños, sobre todo a partir de cierta edad, traen consigo un pasado doloroso y a veces muy rtraumático, ya que proceden de familias desestructuradas o de verdaderas tragedias. Esto, a menudo, es muy difícil de comprender por los padres adoptivos, que quieren partir de cero sin llegara  interiorizar este fenómeno.

-El abandono psicológico. Se le llama a sí, de manera eufemística, al hartazgo, la falta de ganas, el haber cambiado de opinión, el haberse hartado del niño, la poca coincidencia entre lo que se esperaba y lo que obtuvieron de la paternidad y una serie de problemas de todo tipo entre los que se incluye, por supuesto, el hecho de que los padres tengan verdaderos problemas de pareja o personales, ya que la ruptura d elso matrimionios con hijos adoptados es una de las causas que concluye con cierta frecuencia en la devolución de estos niños.

Por último, y como curiosidad, para quién no lo sepa, hay que decir que en España el 80% de las adopciones son internacionales (procedentes especialmente de China y Suramérica), pero en los casos en que estos niños son devueltos, se hace cargo de ellos de todos modos el Estado Español o la administración pública correspondiente, sin que lleguen a devolverse nunca a su país de origen.

He hecho cuanto he podido para evitar el amarillismo fácil de la tragedia humana, pero en realidad quería escribir sobre eso.  Abandonar un perro es una canallada. Devolver un niño, un horror.

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Consecuencias de la renta básica e incondicional para todos los ciudadanos

¿Magia financiero o idea novedosa?

Cada vez que se plantea este tema surge el debate entre los que creen que los ciudadanos tienen una serie de derechos pro el solo hecho de haber nacido y los que apuntan la importancia de valores como el esfuerzo personal e indican que semejante renta alentaría la vagancia, la indolencia y el parasitismo.

Se trata de un enfrentamiento ético, o estético, y la mayoría de los que debaten sobre el asunto, ni atienden a razones, ni quieren escucharlas. Por eso, me gustaría hoy acercarme al tema sin complejos y hablar de las consecuencias que este sistema tendría. Y las hay de todo tipo:

-1- Es falso que este sistema sea horrorosamente caro. La renta básica, universal e incondicional, en los países en los que se ha planteado seriamente, sustituye a TODOS los demás subsidios sociales, ayudas y subvenciones. Si el Estado facilita una renta para sobrevivir, deja de pagar el desempleo,.los seguros de enfermedad y en algunos casos hasta las pensiones. En el caso de Alemania, se calculó que una renta de mil euros para todos los ciudadanos sólo subiría los costes sociales en un 30 %. Puede parecer mucho,m peor no lo es en realidad, porque se recauda una parte en impuestos a quienes reciben esta renta y tienen otras rentas del trabajo o el capital, por lo que el aumento sería mucho menor.

-2- La renta básica aniquila el fraude en el disfrute de las ayudas sociales. Como la recibe todo el mundo, se acban las picarescas y las desigualdades. Por eso se hace tanto hincapié en que debe ser universal (para todos) e incondicional (sin mirar nivel de ingresos, etc.)

-3- La renta básica produce un gran aumento de la inflación. Como todo el mundo dispone de una cantidad de dinero de partida, los precios de los productos básicos se disparan, ya que todo el mundo puede adquirirlos y crece la demanda. Es obvio que si todo el mundo tiene un vaso de agua, un vaso de agua no vale nada. Si todo el mundo tiene mil euros, mil euros valen poca cosa… Así es el ser humano, y es difícil de evitar.

-4-La renta básica es una barrera tremenda a la inmigración. Ningún país que la conceda admitirá la llegada de gente que pida ese dinero para enviarlo fuera, o simplemente para vivir a costa de los ciudadanos de ese país. Todos los proyectos que hablan de renta básica restringen terriblemente la inmigración y la obtención de la nacionalidad, por razones evidentes. Dar una renta básica y papeles para todos es una combinación suicida, como cualquiera puede entender.

-5- La renta básica dignifica los salarios. Al no haber personas con una necesidad acuciante de trabajar, o no al menos como antes, los salarios tienen que aumentar. Esto, de todos modos, es muy discutido por los efectos de la inflación, que ya se menciona en el apartado tercero. De hecho, es posible que al desaparecer los subsidios y aumentar el coste de la vida, haya aún más gente necesitada de trabajar a toda costa, como aseguran algunos. Sobre este punto, continúan las controversias.

 

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