Esconder cocaína en un almacén universitario. Una historia vieja.

Una universidad cualquiera (no la del caso)

Los recientes acontecimientos de Valencia, y la negativa de la decana de la Facultad de Historia de esta Universidad a permitir la entrada de la policía, me traen a la memoria una vieja historia que no tiene que ver con las protestas, recalquemos esto, pero sí con el hecho de que la jurisdicción universitaria sea autónoma. Algo que en principio parece necesario pero da que pensar.

Hace cosa de diez años se quejaba un conocido, comisario de policía, de que en cierta Universidad no muy lejana, y en una Facultad también de Filosofía y Letras, se almacenaba cocaína para distribuirla luego desde allí. Lo peor de todo era la dificultad para conseguir la orden judicial para entrar en esos almacenes, habida cuenta de que se sospechaba que algunos profesores, o personal de la propia Universidad, estaban involucrados en el asunto.

El problema residía en que habiendo fundadas sospechas de que se estuviese cometiendo un delito se podía solicitar la orden judicial, pero como la Universidad funciona como todos sabemos que funciona, al pedir el permiso al rectorado la mercancía desaparecía como por arte de magia, imposibilitando así cualquier acción contra los camellos en cuestión.

Nunca llegué a saber cómo termino aquello, aunque lo más probable es que se obligase a la propia Universidad a interesarse por lo que se hacía en su recinto, y a interesarse de veras y activamente, me refiero, pero lo cierto es que existe un tremendo peligro a la hora de crear espacios autónomos e impunes, ya sea una Monarquía o una Universidad. A todos nos parece muy bien, en principio, que haya lugares que ejerzan de santuarios contra los abusos de poder, pero lo malo es que esos santuarios se pueden convertir en pudrideros (véanse los ejemplos anteriores) y terminar como califatos donde cada se refugie lo peor de cada casa.

Quizás esto se solventase si el responsable de esta autonomía lo fuese también a nivel penal. O dicho de otro modo, si el rey se responsabilizase de quienes usan la inmunidad de la casa real y si los rectores se responsabilizasen de todo lo que se hace en unos edificios que la policía no puede vigilar sin su permiso. Si el permiso lo tiene que dar él. el pato lo tiene que pagar también él.

Sin medias tintas ni pretextos del tipo “yo me enteré por la prensa”.

 

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